Entrevista a MICK JAGGER: Keith no está online, no tiene email. Tengo que ir a verlo para proponerle un reel.

Les presentamos un extra, una verdadera joya: Mick Jagger, a sus 82 años, explicando a los periodistas está su vida, cómo funciona el grupo Rolling Stones y cómo ha cambiado la manera de producir sus songs. Esta entrevista publicada por la revista alemana SPIEGEL la incluimos en nuestra sección LA VENTANA – el lugar para mostrar que la vida es más que política.

Keith no está online, no tiene email. Tengo que ir a verlo para proponerle un reel

Una entrevista de Andreas Borcholte y Philipp Oehmke, 19 de junio, Spiegel.de

Mick Jagger entra, no, más bien rebota al entrar en una suite de hotel del barrio londinense de Pimlico, iluminada con potentes focos de estudio. Es una tarde de mediados de mayo, y Jagger, 82 años, representa hoy aquí en solitario a su banda y empresa The Rolling Stones. La banda existe desde hace casi 64 años; la semana anterior, Jagger anunció junto a sus compañeros Keith Richards, también de 82, y Ronnie Wood, de 79, el vigésimo quinto álbum de estudio de los Rolling Stones en Nueva York. Se llama Foreign Tongues y sale el 10 de julio. Que la banda haya podido sobrevivir tanto tiempo se debe también a que sus dos polos —Mick Jagger (eficiente, estratégico, en forma) y Keith Richards (caótico, instintivo, excesivo)— han logrado superar una y otra vez su competencia casi permanentemente encendida. Foreign Tongues reúne una gran variedad de estilos: junto a los obligados temas de blues, hay canciones de soul, disco y funk trabajadas con sumo cuidado, que también pueden leerse como un corte transversal por las décadas de creación de la banda. Jagger pregunta con atención los nombres de pila de sus entrevistadores y se inclina hacia adelante en su silla. Sus otrora icónicos labios se han afinado con los años.

SPIEGEL: Sr. Jagger, ¿cómo nace hoy en día una canción de los Rolling Stones?

Jagger: Ha cambiado mucho con los años, claro. Antes Keith y yo teníamos que juntarnos en el estudio y nos sentábamos con nuestras guitarras delante de esas viejas grabadoras de cinta con los grandes carretes. Hoy nos sentamos solos en casa y componemos por nuestra cuenta.

SPIEGEL: ¿Tiene primero la música o la letra?

Jagger: Ninguna de las dos. Es difícil de explicar. Tomemos por ejemplo la canción «Jealous Lover» del nuevo álbum: estaba en mi casa de Francia, donde tengo un pequeño estudio. Bueno, más bien una habitación con muchos instrumentos. Estaba tocando el piano eléctrico y se me ocurrió ese estribillo. Tengo una pequeña caja de ritmos y le metí el beat «Hip-Hop 3».

SPIEGEL: ¿Hip-Hop 3?

Jagger: Sí, Hip-Hop 3. Muy sencillo. Cuando compones, no quieres beats complicados. Cuando estás empezando una canción, necesitas un beat que te ayude. Sabía que Hip-Hop 3 funcionaría ahí. Suena así (canta): Dub-du-du-bak. Entonces escribo el estribillo, luego la primera estrofa, me devano los sesos pensando si la canción necesita otro bloque más… y entonces suena el teléfono y es Andy…

SPIEGEL: …Andrew Watt, el productor actual de los Rolling Stones…

Jagger: …que llama desde L.A. Le digo: no puedo, Andy, te llamo luego, ¡estoy escribiendo una canción! Pero él dice: a ver, cuéntame, y yo se la canto por teléfono, le digo que es solo un comienzo, que no está terminada. Pero él responde: suena fantástico, sigue así. Y cuelga. Eso me da un poco de ánimo y puedo terminar la canción rápido después de eso.

SPIEGEL: Suena sorprendentemente fácil.

Jagger: ¡Un momento! Jaja. Después es cuando se complica. Me gusta la música, pero ahora tengo que rematar bien la letra y me paso mucho tiempo construyéndola. Escribo página tras página tras página. Durante días, una y otra vez, me siento, reviso la letra, escribo de nuevo; en algún momento tengo diez páginas, ¡y como mucho necesito dos!

SPIEGEL: Pero usted sabe de antemano de qué tratará la canción, ¿o escribe sin rumbo?

Jagger: Tengo una idea. Aquí se trata de una jealous person. Una mujer celosa. Eso lo conozco bien. Pero claro que no puede tratar solo de eso, sería demasiado simple; la letra necesita otro giro. Entonces escribo una tercera parte, algo como: But I can't live without you o (ahora canta): All of this doesn't make a difference because I can't live without you. Con eso, la letra se convierte en algo más que una simple queja sobre los celos.

SPIEGEL: ¿Cuando está satisfecho, le manda la canción al productor?

Jagger: No. A Keith.

SPIEGEL: Se la manda a Keith Richards.

Jagger: No puedo mandársela a Keith porque Keith no está en línea. No tiene correo electrónico. Tengo que ir a verle y tocársela en persona.

SPIEGEL: ¿Cuáles son las posibilidades de que Keith también le guste la canción? Dicho de otro modo, ¿va nervioso?

Jagger: Si es buena, le va a gustar. Mire, después de 65 años sé perfectamente lo que le gusta a Keith. Lo que aún no he llegado a entender del todo es qué es lo que no le gusta. Eso es un poco errático.

SPIEGEL: ¿Puede Keith también escribir letras?

Jagger: De vez en cuando escribe letras. En este álbum, la idea de «Side Effects» es suya, y la letra de la canción que él mismo canta, «Some of Us», también. Esa casi la escribió él solo; solo un par de versos son míos.

SPIEGEL: ¿Cómo se convierten sus bocetos en canciones de verdad?

Jagger: Primero grabo demos de todas las canciones junto a Matt Clifford. Eso lo hago con él desde hace décadas; es el teclista de nuestra banda en directo…

SPIEGEL: Y también arregló, por ejemplo, el himno de la UEFA Champions League…

Jagger: Exacto. Con él hago los demos y entonces veo dónde están los problemas en cada canción. A veces me doy cuenta: «Aquí necesito otra sección, así no es suficiente». En general: mejor escribir demasiado material que poco. Después siempre se puede cortar, quitar o mover a otro sitio. Ahora todo gira en torno al arreglo y al groove. ¿Qué velocidad necesita la canción? ¿Qué beat necesita? Solo después de eso me voy al estudio con Steve…

SPIEGEL: Steve Jordan, su nuevo batería, sucesor de Charlie Watts, fallecido en 2021…

Jagger: …y trabajo primero solo con él para averiguar: ¿se puede mejorar el groove? ¿Funciona siquiera este groove? Para mí todo gira en torno al groove.

SPIEGEL: ¿Qué entiende usted por groove en una canción de los Stones?

Jagger: Groove significa que todo empieza por la batería, por cómo me imagino la línea de bajo y cómo encaja el ritmo de la letra en ese groove. Le canto entonces a Steve la letra completa, solo a él. Sin guitarra, sin piano, nada. Simplemente canto. Y enseguida noto si el groove que él toca, o el bombo, funciona. Todo es profundamente rítmico. Todo lo que canto es ritmo. Por eso tiene que encajar exactamente con la batería. Claro que las guitarras también tienen que encajar después. Pero la base son la batería y la voz. Los riffs de guitarra vienen después.

SPIEGEL: Cuénteselo a Keith Richards.

Jagger: Sí, sí, ya lo sé. Pero al final él incluso me daría la razón. Porque él tampoco puede desarrollar un riff si ese groove no está. Primero tiene que escucharlo. El groove dicta cómo suena el riff al final.

SPIEGEL: O sea que usted construye el armazón de las canciones y Keith Richards llega después. ¿Eso le parece bien a él?

Jagger: Keith puede ayudar igualmente. Además, ya conocía todas las canciones; yo se las había tocado antes en Nueva York, en su casa.

SPIEGEL: ¿Él vive en Nueva York?

Jagger: Algo a las afueras.

SPIEGEL: Dicen que usted también tiene una casa por allí cerca. ¿Entonces agarra su guitarra y se va para allá?

Jagger: Con mi guitarra, y la caja de ritmos también la llevo.

SPIEGEL: Y Keith Richards se sienta y escucha.

Jagger: Sí, y también toca algunas cosas para que yo las escuche.

SPIEGEL: ¿Se puede imaginar eso como una situación agradable?

Jagger: La verdad es que es bastante agotador. Son muchas canciones. Y tengo que tocarlas todas en vivo. Para algunas tengo que apuntarme los cambios de acordes antes. No puedo acordarme de todos de memoria. Son demasiados.

SPIEGEL: Cuando van al estudio a grabar las canciones, ¿tocan todos juntos? ¿O va cada uno por separado a grabar su instrumento solo, como hacen muchas bandas, también para no tener que verse constantemente?

Jagger: En realidad primero grabamos todo en vivo con toda la banda. Siempre lo hemos hecho así. Luego vemos qué partes queremos conservar, y todo lo demás se añade o se dobla después, se vuelve a grabar. El canto en sí casi nunca lo conservo de esas grabaciones en vivo. A menudo me paso el rato gritando cambios o dando instrucciones. Además, en el estudio hay demasiado ruido, la batería, toda la banda. Así no se puede grabar una voz principal de verdad buena. Eso no lo he hecho desde hace 40 años.

SPIEGEL: ¿Siguen disfrutando de ir juntos al estudio?

Jagger: Es nuestro lugar de trabajo.

SPIEGEL: ¿En Londres?

Jagger: Y también en L.A. El estudio hoy en día es una herramienta electrónica enorme. Llevamos más de 50 años trabajando en estudio; la tecnología se ha vuelto naturalmente cada vez más sofisticada. Y sobre todo: más rápida. Antes te pasabas las noches enrollando los enormes carretes de las grabadoras hasta la posición correcta. Aun así, seguimos usando también equipos de los años cincuenta. Estos jóvenes productores los quieren a toda costa. Ya casi no se encuentran. Hay que rastrearlos en subastas en Dinamarca o por ahí.

SPIEGEL: ¿Y acepta que un productor joven le diga cómo hacer las cosas?

Jagger: Por supuesto. Lo escucho y luego digo: «Eso es una completa tontería. No, está mal, no lo estás haciendo bien, estás totalmente equivocado». Ya nos reímos de eso. Ya no tenemos peleas, tenemos chistes.

SPIEGEL: Durante las grabaciones en el estudio de Los Ángeles dicen que se encontró por casualidad con Paul.

Jagger: ¿Se refiere a Paul McCartney? ¡Conozco a Paul McCartney desde 1964! Pero sí, estaba en el estudio de al lado grabando algo.

SPIEGEL: ¿Siempre se han llevado bien a pesar de la competencia temporal entre los Beatles y los Stones?

Jagger: Paul y yo siempre nos hemos llevado bien. Es una persona muy easygoing. Entonces grabamos dos canciones juntos en la misma semana. Eso fue ya durante las sesiones de nuestro penúltimo álbum, Hackney Diamonds. Dos piezas completamente distintas: «Bite My Head Off» para Hackney Diamonds, casi un tema punk, bastante distorsionado y crudo. Y «Covered in You» para el nuevo álbum, más funk. Paul como bajista tiene un alcance increíble. Antes nunca había trabajado de verdad con él como bajista. Pero tengo que decir que es un bajista realmente extraordinario.

SPIEGEL: Seguro que le alegrará escucharlo. Pero si tiene a Paul McCartney en el estudio, ¿no se le ocurrió pedirle que cantara también?

Jagger: No.

SPIEGEL: Porque si solo toca el bajo, el oyente medio ni siquiera puede identificarlo.

Jagger: No. En serio. No. En «Covered in You» quizás podría haber cantado un poco de coros. Pero no se me ocurrió; todas las armonías las canté yo.

SPIEGEL: ¿Y él tampoco lo sugirió?

Jagger: (ahora se ríe a carcajadas e imita a McCartney) «¿Qué tal si canto un poco?» — «Oh, qué idea tan encantadora», habría dicho yo seguramente. Pero por suerte Paul volvió a su estudio a seguir trabajando en su disco.

SPIEGEL: ¿Y usted contribuyó a cambio en su álbum?

Jagger: Ahora que lo dice: él no me lo pidió.

SPIEGEL: Este año sale tanto un álbum de los Rolling Stones como uno de Paul McCartney, uno de los últimos Beatles que quedan. Eso no había pasado desde hace más de 20 años.

Jagger: ¡Y 60 años después de que todo empezara! Todavía no he escuchado su álbum.

SPIEGEL: Pero ¿ustedes se ven también en privado?

Jagger: Sí, sí. A veces le visito en su casa; tuvimos una pequeña fiesta por su cumpleaños.

SPIEGEL: ¿Hablan también del pasado, de los Beatles y los Stones y de aquella época tan grande?

Jagger: No mucho. Paul no es nostálgico.

SPIEGEL: Curioso, la verdad, teniendo en cuenta todo lo que ha vivido y creado alguien como Paul McCartney o usted.

Jagger: Yo tampoco soy especialmente nostálgico. Quiero decir, podría contar historias de cosas que pasaron, pero no lo hago muy a menudo.

SPIEGEL: ¿Hay hoy, a sus 82 años, momentos en los que desearía que fuera 1971 de nuevo, cuando los Stones estaban en su cima absoluta como creadores y trabajaban en Exile on Main St. en el sur de Francia?

Jagger: Nunca puede volver a ser 1971, así que esas reflexiones me parecen inútiles. Sería como esos futbolistas viejos en el pub que se ponen a suspirar por sus goles de antaño. ¿Os acordáis del 66? — Pues la verdad que no.

SPIEGEL: ¿Puede identificarse con el personaje público que era usted hace 55 años?

Jagger: No.

SPIEGEL: Si ve las antiguas grabaciones —por ejemplo del documental Cocksucker Blues, nunca publicado oficialmente por sus escenas de drogas y sexo, de la gira americana de los Stones en 1972?

Jagger: Cuando veo eso, me resulta como si fuera otra persona.

SPIEGEL: ¿De verdad?

Jagger: Es otra persona. Es otra faceta tuya, pero claro que sigues siendo tú. Y no hay que olvidar que es también una versión filmada de mí, aunque sea un supuesto documental. Y en él estoy interpretando a Mick Jagger. Un personaje público.

SPIEGEL: En el nuevo álbum hacen una versión de «You Know I'm No Good» de Amy Winehouse, que se rompió a causa de su personaje público.

Jagger: Estuvimos mucho tiempo pensando qué versionar. Al principio pensamos en algo de épocas anteriores, Aretha Franklin, pero también en temas de soul más oscuros. Al final fuimos avanzando en el tiempo y pensamos: oye, estamos en Inglaterra, Amy es inglesa, y esta canción funcionaría como tema de groove. «You Know I'm No Good» es una canción que vive completamente del groove, una especie de pieza de soul que recuerda a los setenta, aunque suene más moderna, claro. Cuando volví a escuchar el original de Amy, pensé: anda, tiene un breakbeat bastante complicado, que tampoco es fácil de bailar. De ahí se me ocurrió usar un breakbeat diferente, uno de los primeros que escuché en mi vida, del bluesman Lowell Fulson. Es más un breakbeat de los Stones que un breakbeat de Amy.

SPIEGEL: La canción de Winehouse «Back to Black» habla de penas de amor y recaídas en la depresión. ¿Es una continuación temática del famoso «Paint It Black» de los Stones de 1966?

Jagger: Se podría ver así. Pero a mí aquí solo me importaba el groove. Esperaba que fuera muy difícil para todos nosotros, incluido yo, tocar esa canción, pero no lo fue en absoluto.

SPIEGEL: Ha dicho que le habría encantado salir de gira este verano. Pero ¿Keith no quiso?

Jagger: Me encantaría salir de gira lo antes posible. Teníamos que haber salido este verano. Ahora todo depende de Keith. Él está bien, pero no quería ir de gira. Le pareció demasiado. No puedo obligarle.

SPIEGEL: Usted parece estar en muy buena forma.

Jagger: Lo estoy. El año pasado tuve algunos problemas con los oídos. Nada que pusiera en peligro mi vida, pero fue desagradable y me frenó un poco.

LOS DOS REPORTEROS CON MICK JAGGER EN LONDRES

A las estrellas del rock les gusta mantener las distancias con la prensa. Pero la leyenda del rock Mick Jagger (en el centro) pareció encontrar el ambiente de su conversación con los redactores del SPIEGEL Philipp Oehmke y Andreas Borcholte algo demasiado rígido. En la suite de un lujoso hotel londinense, lo habían sentado lejos de sus interlocutores en un sillón que parecía un trono. Antes de que una asistente pudiera acudir en su ayuda, Jagger ya había acercado él mismo su silla hacia los periodistas del SPIEGEL. El espontáneo comentario de los periodistas de que ahora la cosa era bastante «cozy», o sea acogedora, arrancó al británico una risita divertida. «De distancia no quedó nada después de eso», dice Borcholte. El motivo de la conversación fue el nuevo álbum de los Rolling Stones, Foreign Tongues. Jagger habló sobre el a veces enrevesado proceso de composición entre él y el guitarrista Keith Richards cuando viven en lados opuestos del Atlántico. Y dio un vistazo a su amistad con la leyenda de los Beatles Paul McCartney.

SPIEGEL: ¿Va al gimnasio?

Jagger: Sí, en casa. Cinco o seis veces por semana. Pero no más de una hora cada vez.

SPIEGEL: Vive con la exbailarina Melanie Hamrick y dicen que usted mismo es un gran aficionado al ballet. ¿Ha incorporado el ballet a su programa de entrenamiento?

Jagger: Ahora no me estará preguntando en serio si sé ballet, ¿verdad? Porque no sé. Es una disciplina realmente difícil. Solo conozco unas pocas posiciones de ballet, no muchas. Pero intento tener buena pinta cuando hago mis estiramientos. He visto a bailarines de ballet hacer sus estiramientos muchas veces, y lo hacen con mucha elegancia.

SPIEGEL: Usted lo hace parecer fácil.

Jagger: Al final todo es cuestión de ligereza.

SPIEGEL: Sr. Jagger, le agradecemos esta conversación.

EL ARTÍULO EN EL ORIGINAL ALEMÁN

DER ARTIKEL IM DEUTSCHEN ORIGINAL

Ein SPIEGEL-Gespräch von Andreas Borcholte und Philipp Oehmke, 19.06.2026 SPIEGEL

Mick Jagger tritt, nein, er federt im Londoner Stadtteil Pimlico in eine Hotelsuite, die stark mit Studiolicht ausgeleuchtet ist. Es ist ein Nachmittag Mitte Mai, und Jagger, 82, vertritt seine Band und Firma The Rolling Stones heute hier allein. Die Band gibt es seit bald 64 Jahren, in der Woche zuvor hat Jagger mit seinen verbliebenen Bandkollegen Keith Richards, ebenfalls 82, und Ronnie Wood, 79, das 25. Studioalbum der Rolling Stones in New York angekündigt. Es heißt »Foreign Tongues« und erscheint am 10. Juli. Dass die Band so lange überleben konnte, lag auch daran, dass es ihren beiden Polen Mick Jagger (effizient, strategisch, fit) und Keith Richards (chaotisch, instinktiv, exzessiv) immer wieder gelungen ist, ihre nahezu permanent lodernde Konkurrenz zu überwinden. »Foreign Tongues« vereint eine Vielzahl an Stilen, neben den obligatorischen Bluesnummern stehen äußerst sorgfältig erarbeitete Soul-, Disco- und Funk-Songs, die auch als Querschnitt durch die Schaffensjahrzehnte gelesen werden können. Jagger erkundigt sich genau nach den Vornamen seiner Interviewer und lehnt sich in seinem Stuhl nach vorn. Seine einst ikonischen Lippen haben sich mit dem Alter zurückgebildet.

SPIEGEL: Mr Jagger, wie entsteht eigentlich heutzutage ein Song der Rolling Stones?

Jagger: Es hat sich natürlich über Jahre verändert. Früher mussten Keith und ich dafür noch zusammenkommen ins Studio und saßen mit unseren Gitarren vor diesen alten Tonbandgeräten mit den großen Bandspulen. Heute sitzen wir allein zu Hause und komponieren vor uns hin.

SPIEGEL: Haben Sie zuerst die Musik oder einen Text?

Jagger: Weder noch. Schwer zu erklären, nehmen wir zum Beispiel den Song »Jealous Lover« vom neuen Album: Ich war in meinem Haus in Frankreich, wo ich ein kleines Studio habe. Also eher einen Raum mit vielen Instrumenten. Ich habe auf dem E-Piano herumgespielt, und mir fiel dieser Refrain ein. Ich habe eine kleine Rhythmusmaschine und schaltete den Beat »Hip-Hop 3« dazu.

SPIEGEL: Hip-Hop 3?

Jagger: Ja, Hip-Hop 3. Ganz simpel. Wenn du komponierst, willst du keine komplizierten Beats. Wenn du gerade erst mit einem Song anfängst, brauchst du einen Beat, der dir hilft. Ich wusste, Hip-Hop 3 würde hier funktionieren. Er geht so (singt): Dub-du-du-bak. Ich schreibe also den Refrain, dann die erste Strophe, überlege fieberhaft, ob der Song noch einen weiteren Baustein braucht – und dann klingelt das Telefon, und Andy ist dran …

SPIEGEL: … Andrew Watt, der aktuelle Produzent der Rolling Stones …

Jagger: … ist aus L.A. dran. Ich sage ihm, ich kann nicht, Andy, ich rufe zurück, ich schreibe einen Song! Aber er sagt, lass mal hören, und ich singe es ihm durchs Telefon, sage, ist nur ein Anfang, es ist nicht fertig. Aber er meint: Klingt fantastisch, mach so weiter. Und legt auf. Das gibt mir ein bisschen Ermutigung, und ich kann den Song danach schnell fertigstellen.

SPIEGEL: Klingt erstaunlich einfach.

Jagger: Moment! Haha. Danach wird es schwierig. Ich mag die Musik, aber nun muss ich den Text richtig hinbekommen und verbringe viel Zeit damit, ihn zu bauen. Schreibe Seite um Seite um Seite. Tagelang, immer wieder, setze ich mich hin, überarbeite den Text, schreibe neu, irgendwann habe ich zehn Seiten, dabei brauche ich maximal zwei!

SPIEGEL: Aber Sie wissen vorher, wovon der Song handeln wird, oder schreiben Sie drauflos?

Jagger: Ich habe eine Idee. Hier geht es um eine jealous person. Eine eifersüchtige Frau. Damit kenne ich mich aus. Aber es kann natürlich nicht nur davon handeln, das wäre zu simpel, der Text braucht einen weiteren Twist. Also schreibe ich einen dritten Teil, irgendwas wie: But I can’t live without you oder (nun singt er): All of this doesn’t make a difference because I can’t live without you. Dadurch wird aus dem Text mehr als nur eine Beschwerde über Eifersucht.

SPIEGEL: Wenn Sie dann zufrieden sind, schicken Sie den Song an den Produzenten?

Jagger: Nein. Keith.

SPIEGEL: Sie schicken ihn an Keith Richards.

Jagger: Ich kann ihn nicht an Keith schicken, denn Keith ist nicht online. Er hat keine E-Mail. Ich muss zu ihm fahren und es ihm vorspielen.

SPIEGEL: Wie stehen dann die Chancen, dass auch Keith den Song mag? Anders gefragt, fahren Sie da nervös hin?

Jagger: Wenn er gut ist, wird er ihn mögen. Wissen Sie, nach 65 Jahren weiß ich einfach, was Keith gefällt. Allerdings habe ich immer noch nicht genau verstanden, was ihm nicht gefällt. Das ist ein wenig erratisch.

SPIEGEL: Darf Keith auch Texte schreiben?

Jagger: Er schreibt gelegentlich Texte. Bei diesem Album stammt die Idee von »Side Effects« von ihm und der Text von dem Song, den er auch singt, »Some of Us«. Den hat er fast allein geschrieben, nur ein paar Zeilen sind von mir.

SPIEGEL: Wie werden aus Ihren Skizzen dann richtige Lieder?

Jagger: Erst mal nehme ich Demos für alle Songs auf, zusammen mit Matt Clifford. Mit dem mache ich das schon seit Jahrzehnten, er ist der Keyboarder unserer Liveband …

SPIEGEL: Und hat zum Beispiel auch die Uefa-Champions-League-Hymne arrangiert …

Jagger: Genau, mit ihm mache ich die Demos und sehe dann, wo bei den Liedern die Probleme liegen. Manchmal merke ich dann: »Da brauche ich einen weiteren Teil, das reicht so noch nicht.« Grundsätzlich: eher zu viel Material schreiben als zu wenig. Später kann man immer noch streichen, herausnehmen oder an eine andere Stelle verschieben. Jetzt geht es um das Arrangement und den Groove. Wie schnell soll der Song sein? Welchen Beat braucht er? Danach erst gehe ich mit Steve ins Studio …

SPIEGEL: Steve Jordan, Ihr neuer Schlagzeuger, Nachfolger des 2021 verstorbenen Charlie Watts …

Jagger: … und arbeite erst mal nur mit ihm, um herauszufinden: Kann man den Groove noch besser machen? Funktioniert dieser Groove überhaupt? Für mich dreht sich alles um den Groove.

SPIEGEL: Was verstehen Sie unter dem Groove bei einem Stones-Song?

Jagger: Groove bedeutet, dass es zuerst um die Drums geht und darum, wie ich mir die Basslinie vorstelle und wie der Rhythmus des Texts in diesen Groove hineinpasst. Ich singe Steve dann den kompletten Text vor, nur ihm. Keine Gitarre, kein Klavier, nichts. Ich singe einfach. Und sofort merke ich, ob der Groove, den er spielt, oder die Bassdrum funktioniert. Das Ganze ist extrem rhythmisch. Alles, was ich singe, ist Rhythmus. Deshalb muss es exakt mit den Drums zusammengehen. Natürlich müssen später auch die Gitarren passen. Aber die Grundlage sind die Drums und die Stimme. Erst danach kommen die Gitarrenriffs dazu.

SPIEGEL: Erzählen Sie das mal Keith Richards.

Jagger: Ja, ja, ich weiß. Aber am Ende würde er mir sogar zustimmen. Denn auch er kann keinen Riff entwickeln, wenn dieser Groove nicht da ist. Er muss ihn erst hören. Der Groove gibt vor, wie der Riff am Ende klingt.

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SPIEGEL: Das heißt, Sie bauen die Gerüste der Lieder, und erst später kommt Keith Richards dazu? Ist das in Ordnung für ihn?

Jagger: Keith kann dabei helfen. Außerdem kannte er ja alle Songs, ich hatte sie ihm zuvor in New York vorgespielt, bei ihm zu Hause.

SPIEGEL: Er wohnt in New York?

Jagger: Etwas außerhalb.

SPIEGEL: Sie sollen ja dort in der Nähe auch ein Haus haben. Dann packen Sie Ihre Gitarre ein und fahren dahin?

Jagger: Mit meiner Gitarre und die Beatbox habe ich auch dabei.

SPIEGEL: Und Keith Richards setzt sich hin und hört zu.

Jagger: Ja, und er spielt auch ein paar Sachen, die ich mir anhören soll.

SPIEGEL: Kann man sich das als eine schöne Situation vorstellen?

Jagger: Es ist, ehrlich gesagt, ziemlich anstrengend. Es sind viele Songs. Und ich muss sie alle live spielen. Bei manchen muss ich mir die Akkordwechsel vorher aufschreiben. Ich kann mir die unmöglich alle merken. Es sind zu viele.

SPIEGEL: Wenn Sie dann ins Studio gehen, um die Songs aufzunehmen, spielen Sie alle zusammen? Oder kommt jeder einzeln und spielt sein Instrument allein ein, wie das bei vielen Bands üblich ist, auch damit man sich nicht immerzu sehen muss?

Jagger: Wir spielen eigentlich erst alles live mit der ganzen Band ein. Das haben wir immer so gemacht. Dann schauen wir, welche Teile wir davon behalten wollen – und alles andere wird später ergänzt oder overdubbed, also neu aufgenommen. Den eigentlichen Gesang behalte ich bei diesen Liveaufnahmen fast nie. Oft rufe ich zwischendurch irgendwelche Änderungen rein oder gebe Anweisungen. Außerdem ist es im Studio viel zu laut – die Drums, die ganze Band. Da kann man keinen wirklich guten Leadgesang aufnehmen. Das habe ich seit 40 Jahren nicht mehr gemacht.

SPIEGEL: Gehen Sie noch gern zusammen ins Studio?

Jagger: Es ist unser Arbeitsplatz.

SPIEGEL: In London?

Jagger: Und auch in L.A. Das Studio ist heutzutage ein riesiges elektronisches Werkzeug. Seit über 50 Jahren arbeiten wir im Studio, die Technik ist natürlich immer raffinierter geworden. Und vor allem: schneller. Früher hat man Nächte damit verbracht, die riesigen Spulen der Tonbandgeräte an die richtige Stelle zu drehen. Trotzdem verwenden wir auch immer noch Geräte aus den Fünfzigern. Die sind bei diesen jungen Produzenten total begehrt. Man findet sie kaum noch. Man muss sie bei Auktionen in Dänemark oder so aufspüren.

SPIEGEL: Lassen Sie sich denn von einem jungen Produzenten etwas sagen?

Jagger: Selbstverständlich. Ich höre mir das an und sage dann: »Das ist kompletter Quatsch. Nein, das ist falsch, du machst das so nicht richtig – du liegst komplett daneben.« Wir machen inzwischen Witze darüber. Wir haben keine Streitereien mehr, wir haben Jokes.

SPIEGEL: Bei den Aufnahmen im Studio in Los Angeles sollen Sie durch Zufall Paul getroffen haben.

Jagger: Paul McCartney meinen Sie? Ich kenne Paul McCartney seit 1964! Aber ja, er war im Studio nebenan und hat irgendwas aufgenommen.

SPIEGEL: Haben Sie sich trotz der zeitweiligen Konkurrenz zwischen den Beatles und den Stones immer verstanden?

Jagger: Paul und ich sind immer gut miteinander klargekommen. Er ist eine sehr easygoing person. Wir haben dann in derselben Woche zwei Songs zusammen aufgenommen. Das war bereits bei den Sessions zu unserem vorletzten Album »Hackney Diamonds«. Zwei völlig unterschiedliche Stücke: »Bite My Head Off« für »Hackney Diamonds«, fast eine Punknummer, ziemlich verzerrt und rau. Und »Covered in You« für das neue Album, eher Funk. Paul hat als Bassist eine unglaubliche Bandbreite. Ich hatte vorher nie wirklich mit ihm als Bassspieler zusammengearbeitet. Aber ich muss sagen, er ist ein wirklich großartiger Bassist.

SPIEGEL: Das wird ihn sicher freuen zu hören. Aber wenn man Paul McCartney im Studio hat, kam Ihnen nicht der Gedanke, ihn auch mal singen zu lassen?

Jagger: Nein.

SPIEGEL: Denn wenn er nur Bass spielt, das ist ja für den normalen Hörer gar nicht zu erkennen.

Jagger: Nein. Also wirklich nicht. Nein. Bei »Covered in You« hätte er vielleicht ein wenig Background singen können. Aber da bin ich gar nicht draufgekommen, ich habe alle Harmonien selbst eingesungen.

SPIEGEL: Und er hat’s auch nicht vorgeschlagen?

Jagger: (lacht jetzt doll und imitiert McCartney) »Wie wäre es denn, wenn ich ein bisschen singe?« – »Oh, was für eine reizende Idee«, hätte ich dann bestimmt gesagt. Aber zum Glück ist Paul in sein Studio zurückgekehrt und hat an seiner Platte weitergearbeitet

SPIEGEL: Haben Sie im Gegenzug auch etwas zu seinem Album beigetragen?

Jagger: Jetzt, wo Sie es sagen: Er hat mich nicht gefragt.

SPIEGEL: In diesem Jahr erscheint sowohl ein Album der Rolling Stones als auch eins von Paul McCartney, einem der letzten verbliebenen Beatles. Das war zum letzten Mal vor mehr als 20 Jahren der Fall.

Jagger: Und das 60 Jahre nachdem alles losgegangen ist! Ich habe sein Album noch nicht gehört.

SPIEGEL: Sie und Paul treffen sich aber nicht privat, oder?

Jagger: Doch, doch. Ich besuche ihn manchmal in seinem Haus, wir hatten eine kleine Party zu seinem Geburtstag.

SPIEGEL: Sprechen Sie dann auch über früher, über die Beatles und die Stones und die ganz große Zeit?

Jagger: Nicht wirklich. Paul ist kein nostalgischer Typ.

SPIEGEL: Komisch eigentlich – wenn man Dinge erlebt und geschaffen hat wie Paul McCartney oder Sie.

Jagger: Ich bin ebenfalls nicht besonders nostalgisch. Ich meine, ich könnte Geschichten erzählen von Sachen, die passiert sind, aber ich mach’s nicht sehr oft.

SPIEGEL: Gibt es heute, im Alter von 82 Jahren, Momente, in denen Sie wünschten, es wäre noch einmal 1971, als die Stones schöpferisch in ihrer absoluten Hochphase waren und in Südfrankreich an »Exile on Main St.« gearbeitet haben?

Jagger: Es kann nie wieder 1971 sein, deswegen scheinen mir solche Überlegungen müßig. Dann ist man wie die alten Fußballspieler im Pub, die von ihren Toren von früher schwärmen. Erinnert ihr euch an 1966? – Äh, not really.

SPIEGEL: Können Sie sich denn selbst noch zu der öffentlichen Person in Beziehung setzen, die Sie vor 55 Jahren waren?

Jagger: Nein

SPIEGEL: Wenn Sie die alten Filmaufnahmen sehen – zum Beispiel aus dem wegen seiner Drogen- und Sexszenen nie offiziell freigegebenen Dokumentarfilm »Cocksucker Blues« von der Stones-US-Tour 1972?

Jagger: Wenn ich das sehe, wirke ich darauf auf mich wie eine andere Person.

SPIEGEL: Wirklich?

Jagger: Es ist eine andere Person. Es ist eine andere Facette von dir, aber natürlich bist es immer noch du. Und man darf nicht vergessen, es handelt sich auch um eine gefilmte Version von mir, auch wenn es ein sogenannter Dokumentarfilm ist. Und ich spiele darin Mick Jagger. Eine öffentliche Persona

SPIEGEL: Auf dem neuen Album covern Sie »You Know I’m No Good« von Amy Winehouse, die an ihrer öffentlichen Persona zerbrochen ist.

Jagger: Wir haben lange überlegt, was wir covern sollten. Dachten erst etwas aus früheren Zeiten, Aretha Franklin, aber auch obskurere Soultracks. Wir haben uns dann aber epochenmäßig vorgearbeitet und dachten: Hey, wir sind in England, Amy ist Engländerin, und dieser Song würde als Groovesong funktionieren. »You Know I’m No Good« ist ein Song, der komplett vom Groove lebt, eine Art Soulstück, das an die Siebziger erinnert. Auch wenn es natürlich moderner klingt. Als ich mir Amys Original noch einmal angehört habe, dachte ich: Oha, das ist ein ziemlich komplizierter Breakbeat, auch zum Tanzen gar nicht einfach. So kam ich auf die Idee, einen anderen Breakbeat zu verwenden, eine der ersten, die ich überhaupt je gehört habe, von diesem Bluessänger Lowell Fulson. Das ist mehr ein Stones-Breakbeat als ein Amy-Breakbeat.

SPIEGEL: Winehouses Song »Back to Black« handelt von Liebeskummer und Rückfällen in Depression. Inhaltlich eine Fortschreibung des berühmten Stones-Songs »Paint It Black« von 1966?

Jagger: Das könnte man so sehen. Aber mir ging es hier nur um den Groove. Ich hatte erwartet, dass es sehr schwierig für uns alle würde, einschließlich mir, den Song zu spielen, aber war es dann gar nicht.

SPIEGEL: Sie haben gesagt, Sie wären gern diesen Sommer auf Tour gegangen. Aber Keith wollte nicht?

Jagger: Ich würde es lieben, so bald wie möglich auf Tour zu gehen. Wir sollten eigentlich diesen Sommer. Jetzt hängt alles von Keith ab. Ihm geht’s gut, aber er wollte nicht auf Tour gehen. Es war ihm zu viel. Ich kann ihn nicht zwingen.

SPIEGEL: Sie selbst wirken sehr fit.

Jagger: Ich bin es. Letztes Jahr hatte ich ein paar Probleme mit den Ohren. Nichts Lebensbedrohliches, aber es war unerquicklich und hat mich etwas ausgebremst.

Superstars pflegen gern eher Distanz zur Presse. Rock­legende Mick Jagger (M.) emp­fand das Setting für sein Gespräch mit den SPIEGEL-Redakteuren Philipp Oehmke und Andreas Borcholte aber offenbar als etwas zu steif. In der Suite eines Londoner Nobelhotels hatte man den 82-Jährigen weit entfernt von seinen Gesprächspartnern auf einem thronartigen Sessel platziert. Bevor eine Assistentin ihm zu Hilfe eilen konnte, hatte Jagger seinen Stuhl schon selbst näher an die SPIEGEL-Leute herangeruckelt. Die spontane Bemerkung der Journalisten, nun sei es ja geradezu »cozy«, also gemütlich, quittierte der Brite mit amüsiertem Kichern. »Von Distanz war danach nichts mehr zu spüren«, sagt Borcholte. Anlass des Gesprächs war das neue Album der Rolling Stones, »Foreign Tongues«. Jagger plauderte über das teils umständliche Songwriting-Prozedere zwischen ihm und Gitarrist Keith Richards, wenn sie auf verschiedenen Seiten des Atlantiks leben. Und er gab Einblicke in seine Freundschaft mit der Beatles-Legende Paul McCartney.

SPIEGEL: Gehen Sie ins Gym?

Jagger: Ja, zu Hause. Fünf- oder sechsmal die Woche. Aber nicht länger als jeweils etwa eine Stunde.

SPIEGEL: Sie leben mit der ehemaligen Ballerina Melanie Hamrick zusammen und sollen selbst auch Ballettfan sein. Haben Sie Ballett auch in Ihr Fitnessprogramm übernommen?

Jagger: Sie fragen mich jetzt nicht wirklich, ob ich Ballett kann, oder? Denn ich kann es nicht. Das ist eine wirklich schwierige Disziplin. Ich kenne nur ein paar Ballettfiguren, nicht viele. Aber ich versuche, gut auszusehen, wenn ich meine Stretchübungen mache. Ich habe häufig Balletttänzern bei ihren Stretchübungen zugeguckt, und sie machen das sehr elegant.

SPIEGEL: Sie lassen es mühelos wirken.

Jagger: Am Ende geht es um Leichtigkeit.

SPIEGEL: Mr Jagger, wir danken Ihnen für dieses Gespräch.