No tengo memoria de cuándo he escuchado la última vez un discurso de un líder de izquierda tan autocrítico, mucho menos de un expresidente, como este planteamiento de Gabriel Boric. Para que yo me quede sentado en mi silla para escuchar a un político hablar durante 45 minutos, tiene que ser extraordinario. Este discurso de Boric no solo refleja que tiene el que se necesita para hacer autocrítica y asumir errores, sino a la vez capacidad de análisis, fuerza y confianza en las posibilidades de la izquierda de este hombre.
Boric viene de la izquierda antiautoritaria y extraparlamentaria. Y esto, combinado con su capacidad de forjar una alianza viable tanto con la izquierda comunista como con la socialdemócrata, lo pone en una categoría especial dentro de las izquierdas latinoamericanas e incluso europeas. Boric describe en su discurso un gobierno deliberante, concertador, cuyos miembros al final del debate asumen los acuerdos con responsabilidad.
En todos los puntos que la izquierda dogmática en América Latina lo ha criticado, la autocrítica de Boric va en sentido contrario: Tuviéramos que haber roto de manera aún más clara con las barreras ideológicas. Tuviéramos que haber escuchado más a los movimientos sociales. Tuviéramos que haber sido aún más audaces, más pragmáticos y más concertadores. Así hubiéramos sido creíbles...
Recomiendo a todos que por estos lados discuten, de manera confusa y a veces depresiva, sobre el futuro de la izquierda, escuchar con atención este discurso. (Paolo Luers)
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