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El novelista cubano Leonardo Padura (Cuatro Estaciones, Adiós Hemingway, El hombre que amaba a los perros...) publicó ayer en El País una columna llamada “El país de las últimas cosas”. Es una descripción del estado desastroso de Cuba y del ánimo de la gente como solo la puede escribir quien vive este desastre. Al mismo tiempo, con la solvencia de alguien que no es parte del régimen y desea que termine, se enfrenta al intento de Trump de ahogar Cuba.
Dos párrafos de Leonardo Padura:
“Desde mi condición de cubano afincado en la isla siento ahora mismo, y creo que con justificada intensidad, todas las incertidumbres que crecen dentro y fuera del país. ¿Qué puede pasar en Cuba mañana, la semana que viene? ¿Asfixia, agonía, colapso? Lo más terrible es que puede ocurrir lo peor (no importa qué, solo que puede ser lo peor), porque lo peor está sobre la mesa de la realidad del país. Como hace poco dijo un colega en estas páginas: hasta las pesadillas pueden tener gradaciones.”
“La Cuba de hoy arrastra una falta de confianza que se ha alimentado con años de carencias, de inmovilismo político y de proyectos de estrategias económicas tan erradas o tímidas que no han aliviado las duras condiciones de vida de una población cada vez más empobrecida, obligada a practicar muy disímiles estrategias de supervivencia. El propósito explícito de la Administración de Trump es que, apretando el cuello de la nación hasta el borde de la asfixia, se produzcan manifestaciones populares que, como en las pocas otras ocasiones que se han generado, serían reprimidas por el Gobierno, pues ya “la orden de combate ha sido dada”.
¿Qué hacer ante esta situación?
Exigir a Trump a levantar el bloqueo energético a Cuba.
Exigir a otros países que lo rompan y abastezcan a Cuba de petróleo.
Exigir al gobierno cubano que no reprima a quienes ya no aguantan el hambre.