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July 3, 2026

Carta a Bukele: La tentación del poder eterno (o, entre más duros son, más fuerte caerán)

Estamos retrocediendo a los tiempos antes de las revoluciones en Francia y en America, de los cuales surgió la república democrática

Carta a Bukele: La tentación del poder eterno (o, entre más duros son, más fuerte caerán

De Paolo Luers / 3 julio 2026 / SitioPaolo

Parece que el asunto de la reelección presidencial ya no causa ni sorpresa, ni debate, ni mayor indignación en El Salvador. Para usted ya es lo más normal. Para sus partidarios es una necesidad, porque saben que sin su mesías en la papeleta —y en el poder— ellos estarían acabados. La mayoría de los salvadoreños está de acuerdo, porque necesitan tener a alguien en quien delegar la responsabilidad de tomar decisiones, trazar el camino y poner orden. Los oportunistas saben que se trata de una dictadura que podría volverse contra ellos, pero mejor se adaptan. Y los que no están de acuerdo —que no son pocos— aceptan la reelección, porque no ven una alternativa.

Todos están claros lo que significa la reelección: la prolongación, aparentemente eterna, de la dictadura, del régimen de excepción, de la corrupción, de la economía de compadres. Todos incluso asumen que en algún momento habrá una sucesión dinástica en el poder.

Pero lo más impactante es cómo usted ha internalizado la reelección y el poder como un derecho que le pertenece. Está convencido que el pueblo -y en última instancia Dios- se lo ha concedido. Hemos retrocedido a los tiempos del absolutismo, simbolizado por el rey Luis XIV, que reinaba en Francia desde 1643 hasta su muerte en 1715. Estamos retrocediendo a los tiempos antes de las revoluciones en Francia y en America, de los cuales surgió la república democrática, con alternancia en el poder, con jueces independientes y parlamentos que controlan los gobiernos —y con constituciones que garantizan los derechos de los ciudadanos. Usted, quien desprecia estos logros democráticos, es el hombre que simboliza este retroceso histórico. Se nota que le encanta este papel. No es el primer político que ha caído ante la tentación del poder absoluto y eterno. Y todos han llevado a sus pueblos a desenlaces violentos.

Este retroceso se ha vuelto moda en América Latina. Pero no logrará erradicar el elemento fundacional de las repúblicas latinoamericanas: el antirreeleccionismo. Por más que ustedes sueñan con el poder eterno, siempre será transitorio.

Por el momento, esta es la dimensión histórica detrás de la noticia que no causó ninguna conmoción en El Salvador: el anuncio de que usted se inscribió como candidato a la elección presidencial a celebrarse el próximo año. Así como están las cosas en el país —la constitución adaptada a sus diseños absolutistas, una mayoría popular apoyándolo y el resto de la ciudadanía en silencio y parálisis política— el anuncio de su inscripción significa que será reelecto. Podrían suspender tanto la primaria como la elección y sustituirlas con la próxima encuesta. No haría ninguna diferencia. Sobre todo porque tampoco existirá un candidato opositor que logre unir a todos los sectores que se sienten agraviados por la dictadura.

Su partido va a perder algunas alcaldías y diputaciones contra opositores valientes que logren convencer a los ciudadanos que la única forma que pueden expresar libremente su descontento es con el voto. Pero para usted no tienen ninguna importancia su partido, sus alcaldes y sus diputados. Son peones desechables que puede sacrificar en el altar de la nueva religión del poder absoluto.

Pero yo le puedo decir con Jimmy Cliff: “The bigger they come, the harder they fall – entre más grandes son, más fuerte caen.”

O en la versión de Cher: "The harder they come, the harder they fall – entre más duros son, más fuerte caen."

Sin nada más que agregar,

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