July 10, 2026
Carta a los opositores salvadoreños: Olvídense de la elección presidencial. Por ahora...
Ya están cerca las elecciones 2027. La oposición no tiene plan. No tiene sentido que la oposición participe en la elección presidencial. Pero no por las razones que propagan los abstencionistas.
Carta a los opositores salvadoreños: Olvídense de la elección presidencial. Por ahora...
De Paolo Luers / 10 junio 2026 / SitioPaolo
Estimados amigos:

Voy a decirlo sin introducción: No tiene ningún sentido presentar candidatos opositores para las elecciones presidenciales de 2027. Se lo dice alguien que siempre ha peleado contra los abstencionistas.
No me entiendan mal: No tengo nada en común con los grandes mamotretos que predican principios que supuestamente prohíben a los verdaderos opositores participar en una elección presidencial que ya está decidida de antemano. Argumentan que participar legitimaría un proceso inconstitucional y fraudulento. No es válido este principio. No es por esto que no hay que participar en esta elección presidencial, sino porque quienes se definen como opositores no han logrado crear una oposición. Hay individuos, círculos y grupos opositores, pero no hay una oposición aglutinada alrededor de un proyecto político. Hay descontento social, pero no hay una oposición que lo recoja. Los opositores no han tenido la capacidad, la visión, la disciplina y la vocación necesarias para formar una oposición con estructura, con un proyecto político congruente, con una narrativa convincente, con liderazgos y con vocación de acercarse a los sectores ofendidos del país.
Por tanto, no hay organización ni tampoco un proyecto político que un candidato presidencial podría presentar al país como alternativa al modelo Bukele. No hay, por qué lamentablemente no hay vocación unitaria ni visión de concertación entre quienes se declaran opositores.
Mientras esto no cambie, no tiene ningún sentido competir por la presidencia. Ahora ya es tarde. Construir una oposición y concertar un proyecto político necesitará un proceso largo, paciente y consistente. Será la tarea de los opositores en los próximos 6 años, si no se quiere estar en el 2033 en la misma situación.
Por ahora, olvídense de la elección presidencial. Incluso si apareciera un candidato ideal, no tendría sentido lanzarse mientras no existauna oposición unida. Si no, pregunten a Luis Parada...
Reconocer esto y decidir no participar en la elección presidencial del próximo año no significa, de ninguna manera, darles la razón a los abstencionistas ni a los principistas. Porque si existiera una oposición organizada, resultado de una concertación entre todos los sectores ofendidos en sus derechos sociales, económicos, civiles y de derechos humanos por la dictadura, sería su deber enfrentarse al dictador en las elecciones. No importaría que la candidatura oficial es inconstitucional y que el proceso es viciado. Sería el deber de todos los opositores hacer campaña contra el presidente de facto, independientemente de los cálculos de poder ganar. No se trataría de ganar, sino de crecer. No se puede posponer la lucha hasta que se tenga la certeza de poder ganar. Se comienza en situaciones adversas para generar condiciones favorables.

Una vez que se tenga una oposición, un proyecto político y un liderazgo, sería el deber ir a competir en la elección presidencial, porque bajo una dictadura es la única forma que se puede ofrecer a los ciudadanos de expresar su voluntad y su resistencia con libertad. Las batallas electorales serían los instrumentos para comunicarse con todo el país y así acumular fuerza, crecer y foguearse.
Es un argumento falso que la participación de opositores legitimaría la candidatura inconstitucional del presidente de facto. Una campaña que con fuerza ofrece un proyecto político alternativo claro, es la forma más efectiva y contundente para deslegitimar a la dictadura y la reelección que la prolonga.
Hay que dejar de discutir sobre principios que no son válidos y comenzar a discutir los problemas prácticos. Por ejemplo, ¿cómo garantizar, aun en condiciones que impone la dictadura, que se aproveche el profundo desgaste de los diputados de Nuevas Ideas y se conquiste una presencia más fuerte y combativa en la próxima Asamblea? ¿Cómo aprovechar el pésimo trabajo de NI y de sus aliados en las alcaldías y pegarle al oficialismo golpes en algunos municipios? ¿Y cómo aprovechar estas campañas para consolidar y ampliar el contacto con las comunidades y sus necesidades? ¿Llamar a la abstención o al voto nulo? ¿Cómo sería la campaña del voto nulo o de la abstención?
Todo lo demás es pérdida de tiempo.
Saludos,

Posdata: Si lo que planteo aquí es una crítica a ustedes, los opositores, igual es una autocrítica. Los periodistas y analistas somos parte del fracaso.
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