August 11, 2026
Carta a una jueza sin rostro: Todavía puede hacer justicia
Hoy comienza el juicio contra 14 veteranos de guerra acusados de terrorismo. 10 de ellos llevan 802 días encarcelados. Uno de ellos, Atilio Montalvo, recibió arresto domiciliar luego de una crisis de
Carta a una jueza sin rostro: Todavía puede hacer justicia

De Paolo Luers / 11 agosto 2026 /Sitio Paolo
Señora jueza 3 del Tribunal Primero contra el Crimen Organizado:

Hoy inicia, bajo su mando, el juicio contra los veteranos de guerra acusados de terrorismo. El destino de estos 14 hombres está en sus manos. Estoy consciente de la presión que ejercen sobre los jueces la fiscalía general, la Corte Suprema y, en última instancia, Casa Presidencial. Estoy seguro de que ya le llegó, como hoy pasa en todos los casos de relevancia política, el borrador de la sentencia que se espera que usted firme. Pero por unos días, en esta sala de audiencia, usted manda. Nadie más. El hecho de que sea jueza sin rostro no tiene que significar que sea jueza sin conciencia. Puede hacer lo correcto, que sería declarar inocentes a los acusados. Tendrá su costo. El costo de la decencia.
Un periodista estadounidense con muy buenas relaciones con el State Department me hizo llegar unos documentos que están bajo estricta reserva, entre ellos el dictamen fiscal y su auto de apertura del juicio del 30 de julio. Es muy interesante el hecho de que el colega recibió estos escritos de un funcionario de la embajada estadounidense en El Salvador, quien le dejó entender que en esta sede diplomática no están de acuerdo con la manera como se está manejando este caso. El colega me dijo: "Me vas a disculpar, pero yo no puedo publicar esto. Tú lo puedes hacer."
El colega y su fuente diplomática tienen toda la razón: este juicio está amañado desde finales de mayo de 2024, cuando la PNC hizo las capturas y allanó las casas de los veteranos, entre ellos varios dirigentes de la Alianza Nacional El Salvador en Paz. Leí con detenimiento todos los documentos, comenzando con las actas policiales de detención y de los allanamientos. Llama la atención cómo los hechos relatados en estas actas y reflejados en el primer escrito de acusación de la fiscalía se repiten, sin variación ninguna, dos años más tarde en el dictamen fiscal e incluso en el resumen del caso que usted hizo en su resolución luego de la audiencia preliminar, en la cual supuestamente se depuran las pruebas.
Las presuntas pruebas de cargo no han sido depuradas ni completadas ni robustecidas, a pesar de que la fiscalía tuvo dos años de tiempo para investigar en la fase de instrucción. Lamentablemente, las presuntas pruebas presentadas por la fiscalía tampoco fueron depuradas en la audiencia preliminar que usted presidió. En cambio, sí depuró varias de las pruebas de descargo de la defensa. Es por esto que su auto de apertura del juicio se lee como una copia del dictamen fiscal. Parece una mala señal para el juicio.

Pero por otra parte, la acusación, luego de dos años que la fiscalía tuvo para investigar, resulta tan débil que a usted le resultará muy difícil sostener una condena. Nadie en este país cree que estos veteranos de guerra y activistas de defensa de los derechos humanos hayan planificado atentados contra las ceremonias de la toma de poder de Nayib Bukele del 1 de junio de 2024. Son opositores declarados, son de izquierda, son activistas que han organizado marchas pacíficas, uno de ellos participó activamente en la negociación de los Acuerdos de Paz. Ninguno de ellos tiene el perfil de terrorista – y por tanto, la fiscalía no ha podido presentar pruebas contra ellos, sino que tuvo que construir teorías de conspiración. No hay base factual para una condena.
Usted tiene dos opciones: esconderse detrás de su calidad de jueza sin rostro y obedecer las órdenes superiores, a todas luces inconstitucionales, de condenarlos, sabiendo que no hay pruebas. O cumplir con su juramento como jueza y absolverlos. Ambas decisiones tendrán consecuencias serias, con las cuales usted tendrá que vivir. Si condena, vivirá con esta culpa, y quienes conocen su identidad la van a ver como jueza corrupta que permite que desde el poder político le dicten cómo juzgar. No serán solamente sus familiares y colegas, porque al rato alguien hará público su nombre. Si hace lo correcto y absuelve a los acusados, puede perder su cargo como jueza. Usted decidirá. O le condenará la historia o la sancionará un régimen corrupto. ¿Con cuál de las dos opciones podrá vivir?
No le envidio el dilema ético que enfrenta. Sigo pensando que todavía hay jueces en El Salvador. Saludos,

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