"Nuestro destino lo decidimos nosotros los venezolanos, Donald"
Venezuela necesita una misión internacional de paz para pasar del tutelaje unilateral de Estados Unidos a garantías de la comunidad internacional
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Entrevista a Enrique ter Horst, de Paolo Luers, publicada el 12 de abril 2026 en paololuers.com
Enrique ter Horst es un abogado y diplomático venezolano. En 1994 asumió el cargo de Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas para El Salvador y director de la Misión de Observación de Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), creada para supervisar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz. Luego dirigió la misión de paz de Naciones Unidas en Haití. En 1998 fue nombrado Alto Comisionado Adjunto de Derechos Humanos de Naciones Unidas
Paolo Luers: ¿Cuál es el actual estado de las cosas en la transición venezolana?
Enrique ter Horst: Permíteme primero aclarar una cosa: Hablo a título personal, como observador, ciudadano de Venezuela y demócrata por convicción. Fui Representante Especial del Secretario General de la ONU en El Salvador y luego en Haití, y jefe de las misiones de paz de la ONU en ambos países. Aprendí a valorar las ventajas de hacer participar en transiciones de regreso a la democracia a un tercero de buena fe conocedor y calificado como la ONU. Los riesgos que comporta el desorden global actual requieren urgentemente de un nuevo gobierno legítimo y de una nueva Asamblea Nacional también legitima. Conjuntamente con el despliegue de una misión de paz – primero con un mandato de la OEA y quizás después con un mandato también de la ONU – pasaríamos del tutelaje de una sola nación a una base de apoyo diversificada, más amplia y más adecuada para manejar un esfuerzo sostenido de reforma y construcción de instituciones democráticas.
Gracias por la aclaración: no hablas a nombre de ninguna instancia de la oposición, sino a título personal. Entonces, ¿para ti la instalación de un gobierno y una Asamblea Nacional con legitimidad es el punto de partida del verdadero proceso de transición a la democracia, no el lejano punto de llegada, como en la visión de Washington?
Solo un nuevo Presidente de la República legítimo y una nueva Asamblea Nacional legitima tendrán la autoridad y el tiempo necesario para dirigir un esfuerzo sostenido tan complejo, tan exigente y tan costoso como será llevar a Venezuela de una dictadura cleptocrática de vocación totalitaria a una democracia representativa protectora y promotora de los derechos humanos y del estado de derecho, generadora de justicia y de bienestar para todos. Pero requeriremos de la cooperación internacional calificada para aprovechar todas las ventajas comparativas que tiene Venezuela, también contener y superar los riesgos internos y externos que conocemos.
De todos modos, la Constitución venezolana requiere de elecciones en caso de ausencia del mandatario.
No puede ser de otra manera cuando seguimos enfrentando un régimen que descaradamente se robó la elección presidencial del 28.7. 24. Hoy, gracias al 3 de Enero y a las encuestas que ahora hablan de 82 a 18 se requiere de la elección presidencial que impone la constitución en caso de ausencia absoluta del Presidente de la República, con el primer plazo de 90 días ya cumplido, y el segundo, también de 90 días, que vence el 4 de julio venidero. La elección debe entonces llevarse a cabo en la primera mitad de Julio.
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Hay quienes dicen que esto no es realista en un país tan polarizado...
Ya no se puede hablar de polarización. Los venezolanos hemos hecho lo que pudiera calificarse como el “Gran Aprendizaje Nacional”, y sabemos a dónde queremos ir y a dónde no. Trump aun no parece haber comprendido del todo eso tan importante, o no le interesa comprenderlo.
¿Cómo se llega a esta corrección del plan de transición diseñado unilateralmente por Estados Unidos?
Ello requerirá actuar en varios tableros simultáneamente, y bregar sobre todo el apoyo de América Latina, de TODA la América Latina democrática. No solo de los países afines a Trump ideológicamente, que igual ya están con nosotros, sino también de Brasil, Canadá y México, por ejemplo, y una vez consolidado ese apoyo, en frio, mientras seamos aun una especie de “side-show” de Irán, debemos continuar construyendo una mayor cercanía con toda Europa, India, China, Japón, Indonesia, Nigeria, Sur África, Argelia, Turquía, Egipto y tantos otros. Cada voto cuenta.
Digamos que esto funcione: ¿una vez en el poder qué haría el nuevo gobierno, supuestamente de María Corina Machado y Edmundo González?
¡Buena pregunta, pero deberías hacerla a ellos! Se me ocurre una estrategia nacional multisectorial que asegure logros paralelos en la recuperación de la producción, del poder de compra de los pobres, quienes siguen siendo la gran mayoría, con un equilibrio simultaneo de las cuentas fiscales que asegure altos niveles de inversión y también suficientes para un consumo holgado.
Parece audaz y muy difícil. Hablas de una transición no solo institucional sino también de la política económica y social...
...pero en el caso del país que tenemos es perfectamente posible, a condición de que el nuevo gobierno democrático ejecute su estrategia de manera coherente y visible, avanzando sobre un frente amplio, sin excluir a nadie, con un buen monto de préstamos muy concesionales dirigidos a cubrir, de ser necesario, un aumento considerable del consumo, y a un ritmo que genere una dinámica de éxito visible y palpable. “Pa’ lante, no hay vuelta atrás!” Como todo está por reparar o hacer es importante que todos los estratos sociales “le vean el queso a la tostada” desde la primera semana. En paralelo deberán avanzar los esfuerzos de reformas institucionales en los campos de seguridad, justicia, servicios públicos en general , especialmente salud, agua, electricidad, gas, basura, semillas e irrigación, call centers y centros de atención al ciudadano con solucionadores al lado del despacho del ministro, del gobernador, del presidente de la empresa del estado, del alcalde.
¿Cuál será el rol de misión de la OEA o de Naciones Unidas en este proceso?
En El Salvador ONUSAL, la misión de paz, elaboró calendarios de ejecución, con los nombres de los responsables del gobierno y del FMLN y fechas límites de cumplimiento de tareas específicas que se publicaban en la prensa y se revisaban con el Presidente Calderón Sol (en el caso de Haití, con el Presidente Preval en Haití), dos veces al mes. Fue un instrumento de una eficacia impresionante, nadie quería recibir una llamada del Presidente exigiendo explicaciones, llamadas que se hicieron más de una vez en presencia del representante de la ONU.
¿Puedes resumir tu definición de la transición que Venezuela necesita?
Un estado moderno que cumpla lo que prometa, que escuche y actúe en consecuencia. La palabra clave del nuevo gobierno debería ser SERVIR, en todos los sentidos. Al servicio de la gente, con educación, con amabilidad, con una sonrisa. Resolver con flexibilidad, siempre facilitarlo todo. Con respeto y con afecto. Con un trato especialmente amable, prioritario a los más vulnerables, a los enfermos, los mayores, los niños. Tiene que ser una transición rápida, amable, de buena calidad, sin contratiempos inútiles, sin violencia, ni sabotajes de origen político, progreso visible y palpable, continuo, que no para, que se sienta, que provoque un sentimiento de optimismo contagioso, que demuestre que es un proceso irreversible.
Hablemos de los pasos concretos.
Significa, en primerísimo lugar, que se liberen inmediatamente todos los prisioneros políticos, y que reciban un carnet como beneficiarios de la reparación generosa de la que se habrán hecho acreedores, ellos y sus familias, que sufren tanto o más que los mismos presos. Por decreto presidencial el mismo día de la juramentación. Significa también que se desmantelen los aparatos de inteligencia y tortura, como el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) y la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar), que son los principales instrumentos de represión. Y están intactos. Significa también un plan nacional de recolección de armas sin permiso de porte.
La nueva Asamblea Nacional deberá probablemente aprobar un mecanismo justo, eficiente y eficaz de justicia transicional. La aprobación de un mecanismo de justicia transicional podría ser aprobado por la nueva Asamblea Nacional electa simultáneamente con el o próximo Presidente (o la Presidenta) de la República, aun cuando la jurisdicción penal ordinaria sería aplicable, es demasiado lenta.
Significa también un proceso exhaustivo de profesionalización de todos los componentes de la Fuerza Armada y de la confirmación del mandato constitucional de protección de la integridad del territorio, de la constitución, y de la soberanía nacional. El mismo proceso de profesionalización debería ser aplicado a todas las fuerzas policiales y al sistema judicial. En El Salvador el proceso de reforma constitucional e institucional duró 7 años, con la presencia de la misión de paz, un tercero de buena fe que se ganó la confianza de ambas partes asegurando un cumplimiento de buena calidad y más expedito del Acuerdo de Paz.
¿Es realista todo esto, dada la resistencia por parte del chavismo y de la cúpula militar?
Cada vez más realista, porque cada vez más necesario y cada vez más urgente. Además, nuestro destino lo decidimos nosotros. Trump y su gobierno no parecen haberse percatado de cómo se les puede complicar el estar “in charge”, como dijo, de un país de mediano a grande, cuya diáspora pronto iniciara su retorno. Cuando Irán está resultando un duro revés y de un elevado costo político, económico y financiero, es muy posible que Trump no resista a la tentación de zafarse de un paquete posiblemente cada vez más pesado y de abandonarnos a nuestra suerte. Debemos protegernos del descalabro que se anuncia solicitando a nuestros hermanos latinoamericanos en la OEA el despliegue de la operación de paz mencionada en este papel y en otros anteriores, con un mandato amplio y flexible, y la posibilidad de su ampliación si las circunstancias empeoran. Hoy todo depende de Washington, pero por cuanto tiempo más? Actuar prontamente puede evitarnos cosas mucho peores en un futuro ni siquiera tan lejano.
¿Puedes describir de manera más concreta las funciones de una misión de paz den Venezuela?
Se necesita un calendario de cumplimiento de tareas bien descritas, con metas y fechas claras, paso por paso. Y también se necesita esta misión de paz, con mandato de la OEA, de observación, acompañamiento, protección de derechos humanos, asistencia electoral, y buenos oficios. La misión debería contar con observadores militares, policiales, de derechos humanos, con un equipo de investigación criminal de alto nivel profesional y una unidad de asistencia electoral. Dependiendo de la evolución nacional e internacional, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas podría asociarse a ese mandato.
Tú quieres que el tutelaje no quede unilateral en manos de Washington sino en una instancia más legitimada con respaldo de la comunidad internacional. ¿Correcto?
Sí. El tutelaje de Estados Unidos no es necesario mantenerlo más allá de la elección presidencial y del despliegue de la misión de paz. Un tutelaje multilateral deja de ser tutelaje para ser cooperación internacional. Debemos ampliar y diversificar nuestro apoyo internacional, especialmente con los países democráticos de nuestro hemisferio. Tenemos que cultivar a todos los países miembros de la OEA y de la ONU, todos votan en decisiones que nos afectan, y urge que la dirigencia opositora busque el diálogo con todos los gobiernos democráticos, sean de derecha o de izquierda. Lula da Silva, Claudia Sheinbaum, Pedro Sánchez y Gustavo Petro son parte de la solución en tanto que jefes de estados democráticos miembros de la OEA y/o de la ONU, y que votan en estos organismos internacionales que cambian el destino de naciones enteras. No es solo el voto de estos países, es también el efecto multiplicador que tienen con otros en el mundo entero.
Obviamente estás hablando desde tu experiencia como director de la Misión de Naciones Unidas en El Salvador, ONUSAL. Conoces la lógica de la transición de dictadura a democracia.
El compromiso de la Fuerza Armada con el regreso a la plena vigencia de la constitución es un elemento central de la transición. No hay transición alguna con asonadas militares cada cuatro meses, menos cuando se reforman y crean instituciones democráticas. Es igual en todas partes. De ellos depende que no se regrese a la represión masiva, una vez que la oposición se vuelva a manifestar con fuerza. Pero agrego inmediatamente que hoy no veo posible ese escenario. Los militares son parte del “Gran Aprendizaje Nacional”, y los astros están muy bien alineados para una transición expedita y de buena calidad.
¿Hay indicios que los militares van a apoyar una transición como tú la planteas?
Un indicio muy importante se dio en julio de 2024. En todos los cuarteles, la gran mayoría votó por Edmundo González. Si Estados Unidos, con su influencia, se hace cargo de sacar del poder a la parte corrupta de la cúpula militar, el resto de la Fuerza Armada se hará cargo de que no existan enfrentamientos violentos ni represión masiva. 82% a 18% a favor de María Corina Machado da la última encuesta de opinión, y ese 82% viene con tendencia ascendente.
Esto nos lleva a un tema que quería tocar. Observo que la oposición no ha recuperado su capacidad de convocatoria y movilización. ¿A qué se debe que la oposición no está en las calles, exigiendo convertirse en protagonista del proceso político de transición? ¿Es porque no confía, mientras el aparato de represión no esté desmontado – o hay también un problema de ausencia de un liderazgo y unidad en la oposición, con Edmundo y María Corina fuera del país los partidos peleando?
La mayoría aplastante del país está muy consciente de que son esa mayoría, que Maduro y Cilia están presos en Estados Unidos, que “esto se acabó” y que ya en realidad no hay necesidad de salir a la calle. No hay partidos peleando y María Corina y Edmundo se entienden perfectamente bien. Si esa dupla no existiera habría que crearla. Es que además el apabullante resultado del 28 de julio del 2024 a favor del Embajador González Urrutia ya prefigura el resultado de la elección presidencial que debe tener lugar a principios del próximo mes de julio. Estoy seguro que todo va a salir bien, porque ya la constitución establece los plazos que rigen la convocatoria de la elección presidencial en caso de ausencia absoluta.
Te agradezco por esta conversación, Enrique. Creo que es necesario que personalidades de la sociedad civil intervengan de manera proactiva en el debate sobre la transición venezolana. Es demasiado importante para dejarlo solo en manos de los partidos.
Insisto, y me atrevo a afirmar que después de 27 años de una dictadura torturadora y asesina somos un país de ciudadanos y de finos analistas políticos que han visto con claridad la luz al final del túnel.

Entrevistas anteriores de Paolo Luers a Ernrique ter Horst
2014: Enrique ter Horst: “Su salida negociada es la única opción que le queda a Maduro”
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