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No se sale de la cancha, se juega para ganar. De Paolo Luers
Quedar presente en la plataforma X de Elon Musk o boicotearla? No es un dilema nuevo. Existe desde que el tecno-oligarca Elon Musk compró, controló y transformó esta red social que antes, cuando se llamaba Twitter, era el espacio por excelencia de la conversación cibernética: universal, plural, crít
No se sale de la cancha, se juega para ganar
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Columna Transversal de Paolo Luers / 20 de mayo 2026 / SitioPaolo

En Alemania pasó algo inédito: las dirigencias de los tres partidos del espectro progresista —los socialdemócratas, los verdes y la izquierda— se pusieron de acuerdo para abandonar la plataforma X. Ya no publican ahí. En sus militancias se armaron discusiones controversiales, muchos de sus miembros no obedecen y siguen publicando en X.
¿Quedar presente en la plataforma X de Elon Musk o boicotearla? No es un dilema nuevo. Existe desde que el tecno-oligarca Elon Musk compró, controló y transformó esta red social que antes, cuando se llamaba Twitter, era el espacio por excelencia de la conversación cibernética: universal, plural, crítico y propositivo, controversial, polémico. Con una palabra: vivo.
Es indudable que la mente perversa de Elon Musk, un oligarca egocéntrico y megalómano, contamina sistemáticamente este espacio público. Mandó a manipular los algoritmos que rigen el tráfico de información y opinión en X, con el fin de privilegiar los contenidos de ultraderecha. Mandó a eliminar los mecanismos anteriormente diseñados para reducir en la red la violencia verbal, la desinformación y la presencia manipuladora de audiovisuales fake y ejércitos de troles y bots. Estos ejércitos invadieron la red. X se volvió tóxico.
Con este argumento muchos comenzaron a abandonar la plataforma X. Individuos primero, luego organizaciones de supuesta vocación progresista – ahora partidos políticos. Para mí, un error fatal. Entendible, pero equivocado. No todos tienen el estómago para nadar en aguas convertidas en cloacas. Pero partidos políticos, a diferencia de personas, no pueden tomar decisiones políticas en base de sus sensibilidades.
Por más contaminación que meta Elon Musk, X sigue siendo un espacio para sostener y defender posiciones y principios, para contrarrestar la desinformación y enfrentarse al populismo favorecido por Elon Musk, Donald Trump, Nayib Bukele y emitido por sus ejércitos de propagandistas y troles.

Abandonar X, que sigue teniendo un inmenso impacto sobre la opinión pública universal, es dejar la cancha a los enemigos de una opinión pública plural. Por esta razón, nunca dudé en seguir peleando en X. Abrí cuentas en las supuestas alternativas. Pero no son alternativas. En Bluesky los progresistas están hablando entre ellos, cuando deberían enfrentar a sus adversarios. Y Threads es tan aburrido que uno solo entra para postear sus aportes, pero sin ganas de entablar conversaciones. Es una tribuna para monólogos.
Sostener la presencia en X y enfrentarse a la desinformación y contaminación al servicio de intereses autoritarios es indispensable para quienes defendemos los principios de la transparencia, la verdad, la tolerancia y la pluralidad. No tenemos derecho de corrernos, sólo porque nos molesta el tufo.
Para partidos políticos, abandonar colectivamente la batalla en las redes sociales es cobardía. Retirarse a espacios seguros donde todos están de acuerdo y se sienten cómodos, no se vale. Entiendo que lo hagan individuos, pero es inaceptable para organizaciones políticas.
En Europa, los partidos de izquierda y del centro tienen la responsabilidad histórica de subirse las mangas, ensuciarse las botas y meterse en la arena, para enfrentar a las ultraderechas neofascistas que están al punto de ganar elecciones. Esta arena está en las comunidades, pero también en las redes sociales. Tienen que aprender a no entrarles el juego a los diputados neofascistas dentro de los parlamentos, sino a veces dejarlos hablar solos - pero sí enfrentar sus mentiras y sus ideas peligrosas en las redes sociales, en las plazas públicas de las ciudades, en las comunidades rurales.
Lo mismo es cierto para los demócratas en Estados Unidos — y también para los opositores y líderes sociales en El Salvador. Aunque ahí es más complicado, porque se corren riesgos reales de persecución, porque el autoritarismo ya está gobernando. Aún así, evadir la confrontación para quedar en ambientes cómodos no se vale. No se sale de cancha, solo porque su dueño y equipo juegan chuco. Se juega para ganar.
Nos vemos en Twitter, señores Musk, Trump y Bukele.
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