%203.29.28%E2%80%AFp.m..png)
ORBÁN Y BUKELE. Columna Transversal de Paolo Luers
La derrota de Viktor Orbán, hombre fuerte de Hungría, fue posible porque a pesar de su gobierno autocrático todavía existe una democracia, aunque distorsionada. Existe un espacio cívil que Orbán lo lográ cerrar no controlar del todo. No es así en El Salvador.
%203.27.19%E2%80%AFp.m..png)
ORBÁN Y BUKELE
Columna Transversal de Paolo Luers, 14 abril 2026 / sitio PAOLO

Anne Applebaum, la analista de la revista The Atlantic, publicó un artículo sobre la derrota de Viktor Orbán luego de 16 años de construir en Hungría lo que él mismo llama una “democracia iliberal” y que otros llaman autocracia. En este artículo, siempre lúcido, hay una frase que provocará confusión: “Si Orbán pudo perder, entonces sus socios en Rusia y Estados Unidos también pueden caer.” Es una frase peligrosa. No distingue entre una dictadura y una democracia débil bajo un gobierno con intenciones autocráticas. La frase es correcta respecto a Estados Unidos. Trump perderá las elecciones de medio tiempo del 2027. Igual puede perder Erdogan en Turquía. Igual perdió Bolsonaro en Brasil. Son casos de democracias debilitadas por gobernantes antidemocráticos, igual que en Hungría. Pero no son dictaduras, como en Rusia, Irán, Nicaragua y El Salvador. Ahí no aplica la conclusión de Anne Applebaum.
“Hungría demostró que las democracias pueden sanarse a sí mismas.” Es el título de un análisis que el jefe de la sección internacional de la revista alemana Der Spiegel publicó sobre la derrota de Orbán. Es una frase que da ánimo y es correcta – pero sólo mientras se ponga el énfasis en la palabra democracia. Democracias, aunque debilitadas, tienen mecanismos de recuperarse. En cambio, las dictaduras son regímenes que han destruido estos mecanismos.
Así que quien en El Salvador saca esperanza de lo que pasó en Hungría no reconoce que Bukele ha logrado, en tiempo récord, destruir los mecanismos democráticos que garantizan que la alternabilidad en el poder queda factible.
Thomas Carothers, el director del programa de democracia, conflicto y gobernabilidad en el Carnegie Endowment for International Peace, escribe en Foreign Policy sobre la derrota del régimen iliberal húngaro. Identifica varias razones que explican la victoria opositora: “Fidesz (el partido de Orbán) entró en las elecciones cargando con tres grandes desventajas. En primer lugar, su desempeño económico reciente ha sido terrible. Años de mala gestión fiscal, una economía capturada por el Estado y el debilitamiento del Estado de derecho dejaron a Hungría atrapada en un crecimiento económico anémico...”
Todos estos factores aplican también a El Salvador. En una democracia, aunque sea maltrecha y pervertida por hombres fuertes como Orbán, estos son razones para perder las siguientes elecciones. En El Salvador, no. Aparte de buenas razones para derrotar a un hombre fuerte, tiene que haber condiciones objetivas que lo permitan.
Hay que hacer las necesarias distinciones entre democracias debilitadas, autocracias y dictaduras, antes de comparar Hungría con El Salvador y Orbán con Bukele. Si no, uno se aferra a falsas esperanzas.
¿Cuáles son las diferencias? Todos tienen que ver con el grado de control que un gobierno tiene sobre la institucionalidad constitucional y, sobre todo, sobre el espacio cívico del país. Sobre esto, me dio un amigo estadounidense algunas ideas que, por cierto, me motivaron a escribir esta columna. “La elección en Hungría contra Orbán fue posible porque el espacio democrático, aunque golpeado, aún existía. En El Salvador de Bukele, ese espacio ha sido clausurado de manera mucho más sistemática”.
El término espacio cívico incluye todos los ingredientes que una oposición necesita para dar el paso de la insatisfacción (con el estado de la economía familiar, con la corrupción gubernamental y con la impotencia ante actuaciones arbitrarias de la policía y la justicia) a una expresión política y al surgimiento de una alternativa de poder. En Hungría, aunque hubo muchos obstáculos para el movimiento opositor, existía el oxígeno para que la oposición se desarrollara, se organizara y se lanzara a una campaña electoral exitosa, a pesar de todas las desventajas. Orbán controlaba los medios grandes, pero no tuvo el poder para reprimir los medios alternativos, digitales e insurgentes. Orbán controlaba todo el aparato gubernamental y lo puso en función de su reelección, pero la oposición ocupaba los espacios cívicos.
Pensar que Bukele podrá permitir que en El Salvador se dé algo parecido sería ingenuo. “Esta es la diferencia: Hungría bajo Orbán se convirtió en una democracia muy distorsionada, pero en 16 años no logró sustituirla con un régimen totalmente cerrado”, me escribió mi amigo de Washington. Nosotros somos testigos de que Nayib Bukele lo logró entre 2021 y 2025. Ha construido un aparato represivo, que incluye la totalidad del sistema judicial y que ya ha creado suficiente temor en el país, incluso dentro de la mayoría que lo apoya, como para imponer un silencio. Aunque los presos políticos son pocos, son suficientes -y algunos suficientemente prominentes- para que otros se fueran al exilio externo o al exilio interno.
Los movimientos sociales existen, pero saben que en cualquier momento el gobierno puede soltar el aparato policial y judicial contra ellos. Se requiere extremo valor para organizar protestas. Si crecen, son perseguidas y aplastadas. Por esto no crecen, aunque hay más que suficientes razones para protestar: pobreza extrema; desalojos del comercio informal y de campesinos donde chocan contra intereses de urbanizaciones, proyectos turísticos, o megaobras de Bukele; detenciones arbitrarias; juicios masivos sin debido proceso; corrupción, etc. Materia prima para protestas hay de sobra, pero no existe el espacio para que crezcan. Esto caracteriza una dictadura y la distingue de países con tendencias autoritarias, donde los hombres fuertes no han logrado cerrar los espacios institucionales y cívicos para movimientos opositores. Por esto Lula pudo ganar a Bolsonaro, Magyar a Orbán y probablemente perderán también Erdogan y Trump las siguientes elecciones. Las democracias tienen la capacidad de sanarse ellas mismas. Guatemala y Bolivia, pero también Italia, son ejemplos de eso: siguen siendo democracias precarias y bajo ataque, pero siguen resistiendo al autoritarismo.
Así que lo que pasó en Hungría es una advertencia para gobernantes como los de Argentina, Turquía, Estados Unidos, pero no para Nayib Bukele en El Salvador. Él, igual que Daniel Ortega en Nicaragua, ha hecho su régimen inmune contra lo que ellos llamarían “debilidades” de los sistemas democráticos, que dejan abiertos espacios donde pueden crecer movimientos opositores y llegar a derrotarlos.
La derrota de Orbán es para algunos una derrota para todas las fuerzas de ultraderecha en Europa, vinculadas con el gobierno saliente de Hungría, que aspiran a ganar las elecciones en Francia, Alemania y otros países europeos. Pero no es una derrota para ellos, ni para los imitadores de Trump, Bukele y Milei en América Latina. Derrocar a un gobierno autocrático que ya ha mostrado su cara corrupta y su incapacidad de llevar bienestar a su gente es una cosa. Detener movimientos populistas con tendencia autoritaria es otra cosa muy muy diferente. Estos movimientos se aprovechan de los espacios cívicos abiertos de la democracia para envenenarlos. Cínicamente dicen que “las democracias son débiles”.
El mensaje que deja la caída de Orbán a los aspiradores a dictador es: si quieren quedarse con el poder mucho tiempo, tienen que erradicar la democracia y sus reglas e instituciones de manera rápida y radical. Nada de medias tintas. Bukele ya aprendió esto hace 7 años o más. Dice: Soy dictador, ¡y qué!
Este es contenido exclusivo para suscriptores de PAOLO. Accedé gratis si sos estudiante o estás desempleado/a. Tu lectura también es resistencia contra la censura.
%202.07.13%E2%80%AFp.m..png)
%207.32.25%E2%80%AFp.m..png)
%203.45.13%E2%80%AFp.m..png)
%207.17.02%E2%80%AFp.m..png)
%201.24.02%E2%80%AFp.m..png)
%201.26.13%E2%80%AFp.m..png)
%2012.51.05%E2%80%AFp.m..png)
%2011.21.29%E2%80%AFa.m..png)
%2010.29.36%E2%80%AFa.m..png)
%203.13.44%E2%80%AFp.m..png)
%2011.32.30%E2%80%AFa.m..png)
%207.20.42%E2%80%AFp.m..png)
%207.30.47%E2%80%AFp.m..png)
%207.24.05%E2%80%AFp.m..png)
%204.03.05%E2%80%AFp.m..png)
%207.26.34%E2%80%AFp.m..png)
%205.02.03%E2%80%AFp.m..png)
%2012.39.08%E2%80%AFp.m..png)
%207.34.07%E2%80%AFp.m..png)
%2017.59.15.png)
%2020.09.13.png)
%207.28.43%E2%80%AFp.m..png)