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Columna Transversal: Borrón y cuenta nueva

El Fondo Monetario Internacional FMI presentó un informe que perdona al gobierno Bukele todas las violaciones a sus compromisos acordados. Borrón y cuenta nueva.

Columna Transversal: Borrón y cuenta nueva

De Paolo Luers / 5 de septiembre de 2026 / SitioPaolo

En un viraje sorprendente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) certificó que el gobierno salvadoreño ha logrado pasar con gloria los exámenes técnicos que periódicamente hace el FMI para medir el cumplimiento del acuerdo. Esto luego de que durante todo este año los desembolsos de su préstamo de $1,400 millones fueron bloqueados, ya que El Salvador no cumplió su obligación de entregar el segundo y el tercer informe en las fechas acordadas: en octubre de 2025 y en febrero de 2026.  Esta fue, por parte del gobierno de Bukele, una violación seria del acuerdo, que usualmente el FMI no perdona.

Con este informe, el Directorio Ejecutivo del FMI puede liberar y desembolsar los fondos retenidos. El mismo Fondo comunicó que lo que debería haber sido una rigurosa revisión del cumplimiento salvadoreño, fue más bien resultado de un acuerdo negociado. Llegaron a este acuerdo a pesar de que El Salvador sigue incumpliendo hasta la fecha varias de las condiciones contenidas en el convenio con el Fondo.

La obligación que Bukele violó de la manera más descarada es que el gobierno no siga comprando Bitcoin para acumular una reserva en criptomonedas. El mismo Bukele publicitó frecuentemente que está comprando Bitcoin casi a diario y que la reserva ya llegó a 7,700 Bitcoin, que corresponden a 615 millones de dólares.

El hecho de que el FMI valide la afirmación del gobierno de que los Bitcoin no fueron adquiridos con fondos públicos, sino con 'fondos privados', en la opinión de un exfuncionario del FMI, es “un escándalo” que viola todas las normas del Fondo.

Es un escándalo porque involucra otra de las obligaciones no cumplidas por el gobierno de Bukele: restablecer las normas de transparencia en el manejo de los fondos públicos.

Es cierto que los Bitcoin acumulados y los fondos con que fueron adquiridos no se reflejan en ninguna parte de la contabilidad del Estado. El fondo de reserva en Bitcoin no está registrado ni se encuentra bajo la responsabilidad del Banco Central, lo que en sí es ilegal, si las compras de Bitcoin, efectuadas y altamente publicitadas personalmente por Nayib Bukele, fueron financiadas con fondos del Estado. Y si no, ¿por quién fueron financiadas? ¿Del bolsillo personal de Bukele o del patrimonio creciente de su clan?

¿Cómo puede acumularse una reserva del Estado mediante fondos privados y nadie sabe de dónde provienen? ¿Cómo es posible que el control directo de estos fondos se maneje exclusivamente en el celular del presidente de la República, quien puede comprar y vender a su gusto?

Todas estas preguntas realmente inquietantes las contestan los expertos del FMI, en su informe, con una sola frase: “No se han utilizado recursos públicos para la acumulación de Bitcoin”. ¿Y cómo les consta? Solo porque esconden estas compras y la reserva de Bitcoin y no aparecen en la contabilidad, no comprueba que no provienen de fondos públicos.

Solo este manejo de la reserva en Bitcoin, además de todas las otras violaciones al principio de transparencia del gobierno con su práctica de poner toda la información relevante bajo reserva de siete años, significa que es un chiste que el informe del FMI diga que “Los esfuerzos continuarán para mejorar la información financiera del sector público, la transparencia sobre los beneficiarios finales y el fortalecimiento de las instituciones de rendición de cuentas, en línea con las mejores prácticas internacionales.” ¿Continuarán? No hay nada que continuar porque solo hay políticas que violan la transparencia. Y con este informe, el FMI las avaló.

Solo se puede esperar que el Directorio del FMI no apruebe esta revisión mal hecha del cumplimiento de El Salvador. Su tarea es obligar al gobierno a cumplir, no perdonarle todos los pecados.

El pecado tal vez más grande es el incumplimiento de la obligación de presentar una reforma de pensiones que incluya un plan de cómo el gobierno piensa restituir los más de $1170 millones que ha extraído del fondo de pensiones. Y ojo, este pecado imperdonable solo se menciona en el informe con una sola frase: “Continuará el fortalecimiento del sistema de pensiones mediante el reconocimiento de las obligaciones asociadas al vencimiento del período de gracia para el pago de intereses adeudados a los fondos privados de pensiones, así como mediante la aprobación de una reforma paramétrica de pensiones en línea con las recomendaciones del FMI el próximo año.”

Es el colmo del cinismo: El gobierno ha dejado pasar por casi un año el período de gracia para pagar intereses adeudados. También ha incumplido la fecha acordada para presentar su reforma de pensiones — y lo único que recomiendan los expertos del FMI es ampliarle el plazo hasta el año 2027. Borrón y cuenta nueva.

Lo que sí menciona el informe es un eufemismo que en un riguroso examen no debería tener cabida jamás: los expertos del FMI escribieron en su informe frases atrevidas como estas dos:

·      “La economía salvadoreña continúa mostrando un sólido desempeño...”

·      “Esta evolución ha estado respaldada por las mejoras en seguridad y por una mayor confianza de los inversionistas...” Los bajos índices de inversión internacional no se mencionan.

Parece curioso (y no creo que sea casualidad) que el Fondo haya publicado estas afirmaciones optimistas al mismo tiempo que están saliendo artículos en publicaciones de análisis económico y financiero que hablan de un milagroso crecimiento de la economía de El Salvador. Sus fuentes: el informe del FMI y las cifras del Banco Central de Reserva de El Salvador. ¿Ni el FMI ni El Economista revisaron cómo calcula el Banco Central el crecimiento?

¿Quiénes estarán articulando esta campaña para lavarle la cara a Bukele?

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