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La verdadera razón de ser del modelo Bukele. Columna Transversal

La verdadera razón del modelo Bukele de Seguridad no es la violencia, ni el crimen organizado, ni la tranquilidad de la gente. Es el instrumento clave para construir una dictadura.

La verdadera razón de ser del modelo Bukele

Columna Transversdal de Paolo Luers / 3 agosto 2026 / SitioPaolo

La razón

El pretexto

"Las pandillas son la razón de ser del modelo de Bukele." (Rodolfo Cardenal)

Esto es falso. Es la versión que quiere vender el oficialismo. En su magistral crítica a este discurso, en su columna "El poder sociopolítico de las pandillas", publicada el 25 de julio en El Diario de Hoy, Rodolfo Cardenal desarma este discurso: "El régimen de excepción, cuya razón formal son las pandillas, es su columna vertebral. Si estas fueran un caso cerrado, el régimen sería innecesario. Pero, entonces, el modelo se tambalearía. Si el espacio público está libre de pandilleros, el régimen de excepción ya no tendría razón de ser".

Pero se queda ahí. Si el padre me disculpa el atrevimiento, voy a tratar de corregir la plana. No a él, sino a Bukele. Me aprovecho de otra frase ilustradora de Cardenal en la mencionada columna: "El modelo de Bukele depende de ellas (las pandillas)."

Esto sí es muy cierto. Y muy poco entendido. Me explico: Las pandillas y el sufrimiento que causaron nunca le han robado el sueño a Nayib Bukele. Ni como persona privada, ya que, como toda la clase alta de El Salvador, nunca ha estado expuesto a esta violencia. Ni como alcalde de Nuevo Cuzcatlán, cuando hizo los primeros acercamientos con las pandillas. Mucho menos como alcalde capitalino, cargo que ganó pactando con las pandillas. Ni tampoco en su ejercicio como alcalde de San Salvador, en el cual forjó un nuevo pacto mucho más profundo y amplio con las pandillas que le permitió ganar las elecciones presidenciales de 2019 contra el candidato de la derecha, Carlos Calleja. Comenzó a gobernar sin problemas con las pandillas y las usó para presionar a la Asamblea Legislativa, todavía controlada por una mayoría opositora, a aprobar los préstamos para su Plan de Control Territorial que nunca presentó.

A esta altura, ya existe el plan verdadero: en algún momento romper el pacto con las pandillas, provocar que respondan como siempre han hecho (con violencia masiva, sembrando terror) y luego declararles la guerra y aplastarlas con el estado de excepción y las redadas masivas de culpables e inocentes.

Repito: Las pandillas nunca le han robado el sueño a Nayib Bukele. Siempre han sido un instrumento en su estrategia. Lo que le ha robado el sueño es la realidad que enfrentó al asumir el poder en 2019 y tuvo que gobernar con una justicia independiente, una Sala de lo Constitucional vigilante, una fiscalía autónoma y en camino a profesionalizarse, partidos debilitados pero suficientemente vivos para hacerle oposición en una Asamblea en la cual el gobierno y sus aliados estaban en minoría. La gran interrogante que le robó el sueño era: ¿Cómo hacer para concentrar el poder en mis manos, deshacerme de los contrapesos institucionales, destruir la oposición y además ganarme el apoyo mayoritario del pueblo?

La respuesta: Con las pandillas, o sea con la cruzada contra ellas. Era la única manera de instalar un régimen de excepción que permitiera suspender los derechos civiles, crear un estado policial-militar, sembrar miedo entre la población – y al mismo tiempo convertirse en un líder amado por la gente que había sufrido la violencia pandillera durante años.

Era un guion perfecto. El modelo Bukele que recorre el mundo. El estado de excepción permanente, en el fondo, no fue el instrumento para combatir la violencia y garantizar seguridad a la gente, sino el instrumento clave para establecer primero la concentración del poder y luego la dictadura. Bajo la sombra del estado de excepción y la amenaza del retorno de las pandillas, se procedió a la paulatina adaptación de todo el esquema legal, de la Constitución, del Código Penal, de las leyes de transparencia de la gestión pública y la rendición de cuentas en el gasto público. Y esto de manera permanente. Nada de esto hubiera funcionado sin las pandillas. Nada de esto hubiera funcionado sin las pandillas, como explica Rodolfo Cardenal al describir su papel como factor elemental incluso en su encarcelamiento de por vida: "Es así como, desde la cárcel de máxima seguridad, las pandillas determinan el curso de la política. Desde ella legitiman la supresión de la independencia de los poderes del Estado. El cultivo sistemático del miedo por parte de Casa Presidencial mantiene viva su memoria y su actualidad. La aceptación social del modelo de Bukele hace cuesta arriba la consolidación de una oposición política con posibilidades reales en las urnas." ¡Qué bueno que todavía existen y hablan voces como la de Rodolfo Cardenal para decir en voz alta estas verdades!

Sin pandillas no hay régimen de excepción, sin régimen de excepción no hay estado policial ni control total del Estado, ni aceptación de todo esto por parte de la población. Y sin el miedo que genera todo esto, tampoco hay cómo conseguir controlar cualquier descontento social.

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