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LA FÓRMULA CARACAS-ROMA

Elementos para la reconstrucción, facilitación y protección de la transición de Venezuela a la plena vigencia de la constitución y a la recuperación de su soberanía y gobernabilidad democrática

LA FÓRMULA CARACAS-ROMA

Elementos para la reconstrucción, facilitación y protección de la transición de Venezuela a la plena vigencia de la constitución y a la recuperación de su soberanía y gobernabilidad democrática.

Caracas y Roma, 27 de junio de 2026. Firman: Dos abogados venezolanos

La importancia de este complejo e indispensable objetivo se relaciona directamente con la necesidad de que Venezuela deje de ser un foco de inestabilidad regional, una pesada carga, y vuelva a ser un actor constructivo y activo en el desarrollo del hemisferio occidental y en el mundo, como lo fue en el pasado. El proceso de cambio de régimen y de sistema, no solo de gobierno, debe ser visto por todo el país y la comunidad internacional como imparable e irreversible.

Después de casi tres décadas de sufrimiento y destrucción certificada por la ONU, la OEA y el FMI, a manos de una dictadura cruel, cleptocrática y de vocación totalitaria, y ahora víctima de los dos terremotos más destructivos que ha sufrido en más de un siglo, Venezuela requiere ahora de la solidaridad de todas las democracias del continente, y que la protejan y apoyen en su muy próximo, enorme esfuerzo de reconstrucción y recuperación de su viabilidad como nación.

Ese esfuerzo de largo aliento solo será posible en un entorno de legitimidad política, y de seguridad jurídica y pública asegurado por la comunidad internacional y sus programas y agencias especializadas, y además, con una simultanea y sustancial mejora del poder de compra del venezolano.

Será indispensable también la ayuda de las agencias multilaterales para facilitar y darle protección y continuidad al largo proceso de reconstrucción física, institucional y ética que le espera a Venezuela. Pensemos en una sala de cuidados intensivos y en una presencia internacional de protección y apalancamiento de su delicada transición de regreso a la democracia y al restablecimiento del estado de derecho, de la honestidad, de la solidaridad social y del crecimiento económico con equidad. La economía social de mercado alemana y escandinava.

Las democracias de la región debemos asegurar la continuidad de este titánico esfuerzo por el tiempo que sea necesario para asegurar que su calidad la haga solida e irreversible. La transición de El Salvador duró 7 años, la de Haití fue interrumpida cuando la primera administración Trump cortó la ayuda financiera de Estados Unidos, sin que existiera una hoja de ruta ni los recursos para asegurar una transición dirigida a preparar siquiera las condiciones mínimas para que Haití pudiese algún día gobernarse a sí misma.

Hoy Venezuela, agradecida por la esperanzadora intervención estadounidense del 3 de enero, pero luego claramente sometida a un tutelaje administrado por el mismo régimen ilegitimo, cleptocrático y cruel que mantiene intacta toda su estructura represiva, tampoco tiene una hoja de ruta para iniciar soberanamente el camino de restablecer la plena vigencia de la constitución que se diera libremente en 1999, redactada del puño y letra de Hugo Chavez cuando aún era un gobernante democrático.

En este papel se asume que el tutelaje estadounidense administrado por la Sra. Delcy Rodríguez no debe pasar de ser una aberración temporal que concluirá, a más tardar, con la aprobación de un proyecto de resolución de la Asamblea General Extraordinaria de la OEA sobre la “Hoja de Ruta de la transición de Venezuela a la plena vigencia de su constitución”, que se debería aprobar a la brevedad posible y, en todo caso, no más tarde que la primera quincena de septiembre próximo. Esa Asamblea Extraordinaria también actuaria inspirada en la Carta Democrática Interamericana y en cumplimiento del principio de Responsabilidad de Proteger aprobado por consenso en la Cumbre de Naciones Unidas celebrada con ocasión de su Asamblea General de 2005.

La constitución, adoptada por referéndum, hoy solo es respetada por la oposición democrática liderada por María Corina Machado. Es el único texto que, aunque de una manera muy frágil, hoy es aceptado por todos los venezolanos, a pesar de que el régimen chavista desde al menos diciembre de 2008 haya violado continuamente todo, absolutamente todo su articulado, con crímenes de lesa humanidad cometidos por quienes continúan en sus cargos ministeriales y al mando del estado, hoy con mandatos sin final definido, todo certificado por los tres últimos Altos Comisionados de derechos humanos de la ONU y por la misión de expertos independientes de verificación de hechos de la ONU.

El articulo 1 de la constitución vigente de Venezuela reza “ La Republica Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolivar, el Libertador”.

“Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad ,la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”. Los cantos de sirena de integrar a Venezuela a la Union Americana de 1776 no merecen por lo tanto comentario adicional alguno.

Vista la imperiosa necesidad de contar con un horizonte de tiempo de al menos 10 años para llevar a buen puerto una transición de esta magnitud y complejidad, Venezuela y la región deben dotarse de la legitimidad y del instrumental necesario para implementarla correctamente.

*

Hoy podemos hacerlo sin mayor dificultad con la mayoría calificada de 2/3 que los gobiernos democráticos de la región pueden lograr en el Consejo Permanente y en la Asamblea General de la OEA, siempre con el apoyo de los Estados Unidos, apoyo que consideramos necesario y bienvenido, particularmente a la hora de enfrentar situaciones de mayor riesgo.  

Hoy, cuando aún faltan 7 meses para el 3 de enero de 2027, fecha en que se cumple un año de la detención de Nicolas Maduro y de su esposa Cilia, solicitamos el apoyo de todos los estados miembros de la OEA para aprobar por consenso, o en su defecto por un voto, una resolución que

1.      Convoque a la elección presidencial pendiente el día 3 de enero de 2027, organizada directamente por la OEA con la cooperación de la ONU, utilizando en la medida de lo absolutamente indispensable funcionarios idóneos y probos del CNE seleccionados con un cuidado extremo. Nadie en la región y más allá entendería que las próximas elecciones, criticas para el destino de la nación, sean organizadas por un CNE nuevo cuya membresía sea acordada con la dictadura y sus herederos políticos directos, los mismos que organizaron el fraude electoral del 28 de Julio de 2024. Solo un tercero de buena fe, preferiblemente internacional, tendría la credibilidad indispensable para proclamar resultados electorales con la seguridad de que no serán cuestionados.

 2.⁠ ⁠Que por lo tanto dicha elección sea organizada por la OEA , en cooperación con las Naciones Unidas.

 3.⁠ ⁠Solicitar al secretario general de la OEA que nombre inmediatamente después de la aprobación de la resolución de la Asamblea General de la OEA mencionada sobre la “Hoja de Ruta de la transición de Venezuela a la plena vigencia de su constitución”, un Representante Especial para, entre otras cosas, coordinar toda la ayuda internacional y dirigir la Misión de Paz que se establecería en esa misma resolución omnicomprensiva.

 4.⁠ ⁠La Misión de Paz deberá ser desplegada al menos tres meses antes de la elección presidencial, es decir, antes del 3 de octubre del 2026.

 5.⁠ ⁠El mandato de la Misión de Paz será el de proteger la estabilidad social y política del país y facilitar la profesionalización de la Fuerza Armada, de  las fuerzas policiales, del sistema judicial, del sistema carcelario, del sistema electoral, del funcionamiento de toda institución dirigida a proteger y promover los derechos humanos, así como de cualquier otro sector y sistema relacionado con mejorar el proceso de transición de Venezuela de regreso a la democracia y a la plena vigencia de la constitución.

 6.⁠ ⁠La Misión de Paz se establecería por un periodo inicial de 5 años, prorrogables. El número de sus integrantes se iría reduciendo en la medida en que se vayan cumpliendo sus objetivos, tal como se acuerden en la resolución mencionada.

 7.⁠ ⁠En un inicio la Misión de Paz servirá sobre todo de presencia disuasiva para contener y desarticular a los grupos irregulares formados por la dictadura, organizar el desarme de la población civil, proceder a la profesionalización de la Fuerza Armada y al diseño y organización de los programas de reinserción social y económica de los efectivos militares y policiales que pidan la baja.

 8.⁠ ⁠La Misión también actuará de enlace, con otros, con la Fuerza Armada venezolana “en proceso de profesionalización y de restablecer su rol constitucional”. Desde su despliegue actuará de mecanismo activo de protección del orden constitucional, conjuntamente con la Fuerza Armada cuando esta haya concluido su proceso de profesionalización y restablecido su credibilidad como factor central de protección y defensa de ese orden constitucional.

 9.⁠ ⁠Ordenar la ayuda internacional ofrecida y asegurar la faltante sobre la base de proyectos precisos bien elaborados será de crucial importancia para acortar el tiempo del inicio visible de la reconstrucción y de la generación de esperanza.

10.       La Misión de Paz puede asegurar la participación de las agencias especializadas de la ONU, pero sería de particular importancia asegurar también en una etapa muy temprana, es decir inmediatamente, una relación muy cercana con la Corporación Andina de Fomento (CAF) y con su aliada estratégica, la  KfW, el tercer banco de Alemania, sucesor del mecanismo ejecutor del Plan Marshall, institución financiera que ha continuado acumulando experiencia en financiar transiciones políticas y económicas como la de Venezuela en Europa del este y Africa, así como con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial. La KfW es una institución ágil que cuenta con recursos propios y se ha hecho mucho más necesaria con la desaparición de la quizás burocratizada pero financieramente fuerte AID.

11.⁠ ⁠La resolución incluirá el nombramiento por el Presidente de la Asamblea General de la OEA de una Junta de Gobierno Provisional de 5 personalidades de reconocido prestigio profesional y personal representando los sectores académico, empresarial, económico, jurídico, desarrollo social y de seguridad. Duraran en sus funciones hasta la elección de un nuevo presidente de la república, cuando pasaran a conformar el Consejo Asesor de la Presidencia por un periodo de tres años, renovables.

12.⁠ ⁠La Misión de Paz tendría 6 componentes:

A.     Oficina del Representante Especial del SG.

B.      Militar

C.    Policial

D.     Derechos Humanos

E.      Electoral

F.      Ambiental

G.    Departamento de administración.

13.⁠ ⁠Corresponderá al Representante Especial del secretario general y Jefe de la     Misión asegurar que todos los componentes trabajen de manera coordinada para que Venezuela recupere en el menor tiempo posible la capacidad de gobernarse a sí misma de manera sostenible, con instituciones sólidas y de buena calidad.

14.⁠ ⁠Así, por ejemplo, la investigación criminal debe ser llevada a cabo por el   componente policial y en su laboratorio para determinar si un crimen específico es imputable al hampa común, al crimen organizado o si se trata de un crimen político atribuible al estado, en cuyo caso será tratado por el jefe de la Misión con el presidente de la república, sobre la base del trabajo de seguimiento que en ese caso le habrá dado el componente de derechos humanos. El laboratorio y la investigación científica, conjuntamente con las pruebas testimoniales coincidentes, suelen producir resultados difíciles de refutar que permiten establecer si ha habido violaciones de derechos humanos que comprometen la responsabilidad del estado. Son situaciones que deben ser aclaradas sin dilación.

**

15.⁠ ⁠El costo anual de una operación de este tipo depende naturalmente de su tamaño. Los contingentes militares nacionales ven sus costos de operación cubiertos generosamente sobre la base de tablas elaboradas por la secretaria, en el caso de la ONU. Venezuela podría ofrecer cubrir la mitad del costo total y así permitir que todos los países puedan hacerse parte del esfuerzo financiero si así lo desean. De existir faltantes en el presupuesto Venezuela también podría cubrirlos, más allá de la mitad que ya absorbería.

16.⁠ ⁠El componente militar básico (tropas y equipo) deberá ser calculado por los  expertos de la OEA/ONU, pero una aproximación podría estar entre 12 y 20 mil efectivos, presencia que se debería poder aumentar significativamente en caso de necesidad. Los principales países contribuyentes de tropas podrían ser Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá, Perú, Chile, El Salvador, Guatemala, República Dominicana y Ecuador.

17.⁠ ⁠Los componentes de derechos humanos y de policía, llamados a trabajar conjuntamente buena parte del tiempo, deberían constar de unos 600, sobre todo abogados, el primero, y unos 2.000 el segundo, estos últimos sobre todo de cuerpos de policía militarizada (gendarmerías) de Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Canada, y España.

18.⁠ ⁠El personal logístico y de administración seria sobre todo venezolano, el de dirección preponderantemente de la sede.  La Misión de Paz debería contar con sedes o puestos en Maiquetía, La Carlota, Palacio de Miraflores, Maracay, Puerto La Cruz-Barcelona, Ciudad Guayana, Santa Elena, Guri, Maracaibo, Amuay, Barquisimeto y San Cristobal. La Misión debería contar con unos 4 helicópteros.

19.  El costo total muy aproximado podría estar en alrededor de los 1.500 millones de dólares anuales. Asegurar un clima de paz y estabilidad conteniendo a los interesados en descarrilar este proceso de consolidación de la democracia con la certeza de que será protegido no es un precio demasiado alto para el país que posee las mayores reservas de petróleo del mundo.

Conclusión

Una transición tan compleja en un mundo tan fracturado, proceso de fracturación y cambio que no ha concluido, y que en nuestro caso implica reconstruir un país destruido en su capacidad productiva, su sistema alimentario, de salud, de servicios públicos, sus instituciones y hasta en sus valores societarios, puede ser presa fácil de quienes saben aprovechar la desgracia del prójimo para hacerse aún más ricos y poderosos. Es la ley de la naturaleza, afirman algunos, entre ellos los cínicos que la practican, otros dicen que es parte del derrumbe de un orden civilizado cuya existencia dábamos por descontado, y un tercer grupo piensa que no es más que un remezón necesario y que con algunas reformas que reconocerán una nueva correlación de fuerzas, el mundo encontrará un nuevo camino, ya veremos cual.

Ninguna de estas corrientes esta enteramente equivocada, y ninguna tiene toda la razón, pero el sufrimiento y la destrucción de Venezuela han sido documentadas de manera precisa y objetiva por fuentes nacionales e internacionales creíbles. Aunque no escapamos a la incertidumbre mundial, si tenemos los recursos humanos y materiales para lograr una transición más que aceptable de regreso a la democracia y al crecimiento con equidad, pero no tenemos los medios para asegurar la continuidad, la celeridad, y la calidad del esfuerzo que espera a todas las democracias del hemisferio, cada una en la medida de sus posibilidades. Hablemos de Protección de la Transición.

Crear y profesionalizar el sistema judicial y de derechos humanos, las policías, el sistema carcelario y la Fuerza Armada tomará sin embargo de 7 a 10 años, y la nueva gobernabilidad de Venezuela será democrática, joven y sin experiencia de gobierno, regida por periodos de gobierno insuficientes para acometer y concluir un esfuerzo nacional de esta magnitud y complejidad, y necesitada  además de un ritmo de logros visible y tangible que le confirme al ciudadano de a pie que la transición es protegida y facilitada por una Misión de Paz como descrita arriba en términos generales. No hay margen para equivocaciones. El proceso de cambio de régimen y de sistema, no solo de gobierno, debe ser visto por todo el país y el mundo entero como indetenible e irreversible.

ANEXO

La OEA cuenta con 35 países  miembros . Faltan Cuba y Venezuela, y Nicaragua probablemente no votaría por Venezuela. Estos son 32 votos (en negrillas) a favor de una resolución con mayoría calificada de 2/3 por Venezuela. Todos los votos son igualmente valiosos y ninguno puede darse por descontado. A cada gobierno hay que pedirle su voto muy amablemente.    

Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Bolivia, Belice, Brasil,  Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Paraguay, Panamá, Perú?, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago y Uruguay.

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