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"El fascinante caos que nos parió a todos" - leyendo a Pérez-Reverte

Sobre la olumna "Patente de Corso" del escritor Arturo Pérez-Reverte. Lectura obliatoria para quienes quieren mantener la menta abierta.

Columna Transversal:

"El fascinante caos que nos parió a todos" - leyendo a Pérez-Reverte

De Paolo Luers / 17 de septiembre 2026 / SitioPaolo

Por años he leído, aparte de sus libros, cada semana la columna "Patente de Corso" de Arturo Pérez-Reverte. A veces me convencen, a veces no, pero nunca aburren. A principios de septiembre, la columna se mudó al periódico El Mundo – y ahí ya no es gratis la lectura. El Mundo te obliga a suscribirte, y yo no estaba listo para hacerlo. Ya demasiado estoy pagando mensualmente para leer El País, The New York Times, The Wallstreet Journal, The New Yorker, Der Spiegel y Die Zeit en Alemania.

La primera columna de Pérez-Reverte en su nueva casa la pude leer solamente porque alguien puso en Twitter/X la foto de la contraportada donde está impresa. Se llama "¿Contra quién va a votar usted?" - y no me convenció. No me gustan los juicios sumarios contra toda la clase política. Recomiendo que la lean y que cada uno se forme su opinión. La pueden leer gratis, pues lo que no sabía era que Pérez-Reverte está publicando sus columnas cada domingo en El Mundo, donde no es gratis, pero la vuelve a publicar el jueves siguiente en el sitio Zenda, fundado por él. En este sitio de literatura y diálogos culturales la lectura es gratis.

Hoy sale en Zenda la segunda columna, titulada "La venganza del Mediterráneo". Y esto es el Arturo Pérez-Reverte que me gusta. Me sorprende, me hace reír y pensar. Cuando en Europa y Estados Unidos todos discuten cómo detener y revertir la migración; cuando España está en shock sobre lo que pasó en Ceuta, la invasión inesperada de decenas de miles de marroquíes, Arturo no hace un análisis político de quién es responsable de esta crisis, sino publica una columna que nos dice que nos relajemos, que esto es la esencia del Mediterráneo: "Desde Troya hasta Ceuta y lo que venga luego, el Mediterráneo nunca ha sido frontera. Fue autopista por donde circulaban barcos cargados de trigo, vino, aceite, esclavos, soldados, mercaderes, peregrinos, prostitutas, filósofos, piratas, héroes y villanos que a menudo eran los mismos. Un lugar donde comerciabas con tu vecino mientras conspirabas contra él, donde las batallas eran naturales pero también el mercadeo, y donde victorias y derrotas fraguaban amistades, negocios y familias mestizas. Durante tres mil años, o antes, nadie estuvo quieto el tiempo suficiente para ser la nación étnica y culturalmente pura que algunos imaginan."

Lo que durante siglos pasó, ahora pasa y estará pasando siempre en el Mediterráneo, para el autor, no es una maldición, aunque a veces provoca crisis. Es la bendición de los pueblos que comparten este mar y que a través de el mezclan sus culturas, lenguas, comidas y formas de vivir y pensar.

Es refrescante leer, en medio de la discusión imbécil sobre identidad nacional y pureza cultural que tiene ocupado a Europa, la reseña que Arturo Pérez-Reverte hace del Mediterráneo como espacio de intercambio de culturas y religiones: "Los fenicios comerciaron, los griegos fundaron colonias que luego fueron ciudades cartaginesas o romanas, Roma se calzó el Mediterráneo mamando cultura griega. Después llegaron godos, árabes, normandos, venecianos, genoveses, turcos y franceses. Y españoles, naturalmente. Todos dejaron algo, todos acabaron mezclándose. Lo de Mare Nostrum es una frase: fue de quien pasó por allí. La historia mediterránea no es una sucesión de hechos aislados, sino una coctelera en manos de un barman nervioso, donde las culturas sobreviven porque se encaman unas con otras."

Estos son los textos que necesitamos escribir, leer y discutir en nuestra Europa en búsqueda de su identidad y del denominador común entre sus naciones miembros. Por supuesto, la identidad es la historia común de mestizaje. Este es el Arturo Pérez-Reverte que necesitamos.

No se asusten cuando de repente Pérez-Reverte ceda ante la tentación de jugar a analista político y escribe textos mal pensados sobre la clase política de la democracia liberal. Simplemente esperen el siguiente jueves y una nueva columna que les mueva el piso con perspectivas inesperadas que permiten entender el mundo loco en que vivimos con Trump, Putin, los nuevos nacionalistas y las democracias cansadas.

Escribiendo sobre "el fascinante caos que nos parió a todos", Arturo llega a una conclusión que puedo compartir sin reserva: "Los ultranacionalistas patinan como parvulitos. Eligen el peor escenario para esencias eternas y razas puras. El Mediterráneo escucha impasible, con la atención que dedicaría a unas gaviotas discutiendo por una raspa de sardina..."

No tengo nada que agregar.

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