Volver a Columnas

El TPS no ha sido extendido. De Carmen Rodríguez

Los salvadoreños que se acogieron al TPS siguen en el limbo legal. A pesar de todas las mentiras, el TPS no ha sido extendido.

El TPS no ha sido extendido

De Carmen Rodríguez para el SitioPaolo / 14 de septiembre 2026

Carmen Rodríguez es una periodista salvadoreño trabajando en Washington, DC. Esta es su primera columna escrita para el SitioPaolo. Seguirá escribiendo en este sitio sobre la comunidad salvadoeña, sus problema y sus luchas.

No, el TPS no ha sido extendido. Los permisos de trabajo de los más de 170,000 tepesianos tampoco han sido extendidos. El “alivio” anunciado por USCIS, la autoridad migratoria, más que traer tranquilidad a las familias tepesianas, deja más incertidumbre, miedo y ansiedad.

Mientras no haya una notificación oficial en el Registro Federal, no hay ninguna garantía de que el párrafo publicado por USCIS sea aceptado como evidencia formal de que el estatus migratorio y/o los permisos de trabajo continúen vigentes.

La decisión de que el TPS termine y que con él termine la estabilidad económica, emocional y migratoria sigue siendo posible.

Ese “tiempo apropiado” al que se refieren las tres líneas publicadas, que puede ser un mes, tres meses o seis meses, justo después de las elecciones en El Salvador, aunque da cierta calma, también es preocupante. Preocupante para los tepesianos. No solo se trata de decidir quedarse en un país donde ya echaron raíces o de irse al país que no les dio las oportunidades que necesitaban.

Para las familias tepesianas se trata de dejar 20, 30 años de lucha, resiliencia, sobrevivencia, trabajo y vivencias. Se trata de decidir si dejar a sus hijos, muchos menores de 18 años, y verlos crecer y cosechar sus triunfos desde lejos; dejar a sus negocios, sus casas, su comunidad. Todo lo que han construido con esfuerzos, sacrificios, entrega, lágrimas y determinación.

Estados Unidos perdería $5.4 millones de la contribución tributaria de los tepesianos. La fuerza laboral estadounidense perdería 121.000 trabajadores de la construcción, mantenimiento y servicios, transporte, producción,

alimentos y servicios. Las comunidades latinas perderían líderes, mentores, organizadores, servidores públicos, ciudadanos ejemplares, padres, madres, hermanos, hermanas… familias.

Mantener el TPS ha sido una lucha de los tepesianos y de las organizaciones de base en Estados Unidos, las non-profit. Aquel listado de promesas que les hizo el gobierno de El Salvador -Bukele en el hotel Four Seasons de Georgetown y la canciller, Alejandra Hill, en la Embajada salvadoreña en Washington D. C.- solo fueron eso: promesas.

No se cumplió ni el intercambio estudiantil-cultural para los hijos de los tepesianos, ni el acompañamiento de los consulados en ciertos trámites, que Hill prometió, en julio de 2019, ni mucho menos aquella inversión en gastos para el lobby que hacían los tepesianos que el mismísimo bukele les prometió tres meses después, en octubre de 2019.

La lucha por el TPS, que inició antes de noviembre de 2016, antes de que Trump resultara electo presidente, ha sido de los tepesianos. La última extensión del TPS se dio gracias a esa lucha, la lucha de las familias tepesianas y sus aliados, que demandaron a la primera Administración Trump por la cancelación del beneficio migratorio en 2017.

Y los aliados de los tepesianos no están ni en el gobierno de El Salvador, ni en la Embajada salvadoreña en D.C., ni mucho menos en la Asamblea Legislativa salvadoreña.

Este es contenido exclusivo para suscriptores de PAOLO. Accedé gratis si sos estudiante o estás desempleado/a. Tu lectura también es resistencia contra la censura.

Este contenido es para suscriptores

¿Sos estudiante o estás desempleado/a? Accedé gratis. Tu lectura también es resistencia.

Únite a la resistencia
Columnas anterioresGuardar en favoritos
z