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Con Bukele, se agudiza la crisis en Haití

El director del Observatorio Haití de la organización internacional Global Initiative advierte que la intervención militar de Bukele en Haití agudiza la crisis en este país.

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Con Bukele, se agudiza la crisis en Haití

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De: Romain Le Cour, director del Observatorio Haití de la 'Global Iniciative', una red de sociedad civil de dicada a analizar el impacto de crimen organizado. Publicado el 29 de octubre en X/Twitter

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Romain Le Cour

Mi análisis de los recientes desarrollos en Haití: Desaparición de 4 soldados salvadoreños en manos de las pandillas en Puerto Príncipe e irrupción del Presidente Bukele en la escena política y de seguridad haitiana.

El 18 de octubre, cuatro militares salvadoreños son secuestrados en el barrio de Santo (Puerto Príncipe). Servían en el seno de la Fuerza de Represión de las Pandillas (FRG), mandatada en 2025 por el Consejo de Seguridad de la ONU para apoyar a la policía haitiana frente a los grupos criminales.

Desde entonces, el presidente Bukele ha enviado fuerzas especiales a Haití. El asunto ilumina el compromiso de El Salvador, la presencia de actores de seguridad con mandatos diferentes en el mismo terreno de operaciones y los límites de una respuesta que lucha por producir resultados.

Puntos clave:

·      Compromiso salvadoreño antiguo, convertido en tema de política interior: Presente en Haití desde 2023, el Salvador proporcionó inicialmente apoyo aéreo y médico, antes de ampliar su mandato en octubre de 2026.1. 2. Con la operación y las fuerzas especiales enviadas por Bukele, el asunto toca el núcleo de su régimen, construido sobre la lucha contra las pandillas, y se dirige tanto a la opinión pública salvadoreña como a la administración Trump.

·      Superposición de actores sin marco claro: en Santo operan la FRG, la policía haitiana, su Task Force respaldada por ´Vectus Global´ (sociedad militar privada de Erik Prince) y sus ataques con drones, y el refuerzo nacional salvadoreño cuya integración es vaga.

·      La proximidad documentada entre Bukele y Erik Prince añade a la confusión entre actores multilaterales, nacionales y privados, y deja sin respuesta las preguntas de mando, de responsabilidad y de reglas de enfrentamiento.

·      La crisis rompe el despliegue lento pero progresivo de la FRG y la coloca en una postura reactiva. Después de varios días deoperaciones, el incidente ilustra ladificultad de operar en el corazón de los territorios criminales, y la ausencia de inteligencia confiable en manos de las fuerzas.

·      Para las pandillas, el incidente puede reforzar la coalición Viv Ansanm. También consagra la lógica de toma de rehenes de las pandillas, más allá del secuestro por rescate. Pero los rehenes no han detenido ni las operaciones ni los ataques, y el costo recae sobre los civiles. ¿Un error?

·      ¿Del ámbito de la seguridad al político? Hasta ahora, incluso las masacres tenían pocos costos políticos, tanto en Haití como en el extranjero. Esta vez, el incidente involucra a un jefe de Estado extranjero, expone a la FRG y al gobierno haitiano, y podría influir en la actitud de los EE.UU.

De repente, a través de Bukele y los soldados salvadoreños, la crisis de seguridad haitiana tiene costos políticos, tanto internos como en el extranjero. Esto debería estructurar el período que se abre.

Comentario de Paolo Luers:

Esta crisis ya se manifiesta en dos hechos:

1.     La agencia de noticias haitiana @Kirikounews divulgó el 29 de octubre la siguiente noticia: "Una viva disputa habría estallado entre las fuerzas chadianas desplegadas en Haití y el ministro salvadoreño de Defensa. Según las informaciones reportadas, las fuerzas chadianas se negarían a brindar asistencia a los militares salvadoreños."

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2.     Los presidentes de El Salvador y Haití, publicaron versiones distintas sobre la función de las más de 2 mil soldados salvadoreños en Haití. Bukele ni siquiera  menciona la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), que es la fuerza militar internacional autorizada por Naciones Unidas y cuyo mando tiene el mayor general Erdenebat Batsuuri, de Mongolia. El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, publicó un comunicado en cual deja claro que las tropas salvadoreñas tienen que trabajar en conjunto con los socios internacionales para restablecer el orden: "Los dos líderes reafirmaron su compromiso de fortalecer la coordinación bilateral y la cooperación operativa dentro del marco del FRG/GSF." Sin embargo, el otro líder, Bukele, interpreta que sus tropas están en Haití en base de un acuerdo bilateral entre El Salvador y Haití.

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Las implicaciones de esta falta de claridad sobre el carácter de la misión salvadoreña son serias: descoordinación de los diferentes mandos en cuanto a reglas de enfrentamientos, metas a alcanzar y mando operativo. La negativa del contingente de Chad, miembro de la fuera muktinacional GSF, de cooperar con la tropa salvadoreña, es el primer incidente en este sentido. Parece que la entidad con la cual el mando salvadoreño se coordina más estrechamente es la fuerza de mercenarios que dirige el contratista militar estadounidense Erik Prince (fundador de la polémica e histórica firma Blackwater), quien opera en Haití bajo su empresa de seguridad privada, Vectus Global. Es la fuerza que a su vez coordina con el Comando Sur de Estados Unidos. Erik Price ha visitado El Salvador para discutir estrategias de seguridad con Bukele y visitar el Cecot.

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